Opinión: El 8N ya pasó ¿Aportó algo?

La movilización del 8 de Noviembre sin duda convocó una gran cantidad de gente, y salvo unos pocos hechos de violencia aislados, provocados por algún energúmeno o por los clásicos grupetes de ultraderecha, se desarrolló de una forma pacífica. La manifestación mostró por un lado ser muy homogénea en cuanto a su composición social, en su mayoría sectores de clase media y una minoría de clase alta, y por otro muy heterogénea en cuanto a su composición política, desde la derecha del nazi Biondini y la vocera de los militares participes de la dictadura militar, Cecilia Pando, pasando por el PRO de Macri, la Coalición Cívica de Lilita Carrió, algunos radicales de derecha, la izquierda del Frente Amplio Progresista y hasta algún grupúsculo de ultraizquierda. Pero la gran mayoría de los participantes de la concentración manifestó no sentirse representado por ninguna fuerza política.

Las consignas no fueron unánimes pero podríamos resumirlas en: “Falta de libertad y democracia”, “Inseguridad”, “Inflación”, “Corrupción”, “Re-reelección”; curiosamente todas éstas coincidentes con las levantadas hace ya bastante tiempo por los medios de prensa hegemónicos liderados por el Grupo Clarín. Esto nos lleva a una primera conclusión y es que la capacidad de estos medios de influir sobre ciertos sectores de la sociedad es enorme y confirma el axioma de Josep Goebbels, Ministro de Propaganda de Hitler y precursor de la teoría del Marketing Social: Una mentira mil veces repetida… se transforma en verdad. De ninguna manera esto nos debe llevar a pensar en los participantes del 8N como una masa informe de idiotas útiles, sino que el desconocimiento y la desinformación hábilmente manipulados por los medios de información conducen inevitablemente a una visión errónea de la realidad. Son el Cuarto Poder.

“Falta de libertad y democracia”, la misma movilización del 8N demuestra la falsedad de esta consigna. Se pudieron escuchar y leer en ésta las peores acusaciones e insultos hacia la presidenta y los miembros de su gobierno y hacia su gestión sin registrarse ni el más mínimo atisbo de represión, es más no hay fotos ni filmaciones donde aparezcan siquiera miembros de las fuerzas. A esto podemos agregar que cualquiera es dueño de decir lo que le plazca en diarios, revistas, televisión, radios, no se puede alegar entonces la falta de libertad de expresión, sí aquellos molestos porque no pueden comprar dólares pueden decir que no hay libertad para especular pero sí hay libertad para inversiones productivas o para la compra de bienes favoreciendo la producción y el trabajo. Tampoco podrán decir que no hay libertad de circular (no hay estado de sitio), pueden viajar por el país o irse al exterior, lo que no pueden es gastarse el dinero ‘no declarado’ ganado dentro del país fuera de este, les guste o no. Es democrático que este gobierno haya sido elegido por voluntad popular y que todas sus actos estén respaldados por leyes aprobadas por el Poder Legislativo, debiendo destacarse que Cristina Fernández de todos los presidentes es quien menos DNU (decretos de necesidad y urgencia) firmó, sólo 9 contra los 545 firmados por Carlos Saúl. Lo que no es democrático es pedir que la presidenta renuncie porque se la tilda de soberbia, que es dueña de una gran fortuna o se viste con los mejores modistos, sí seguro coincidimos más con el estilo de José Mujica (presidente del Uruguay) humilde y sencillo, pero a no olvidar que los gobernantes son los emergentes de sus pueblos.

“Inseguridad”, tema sensible y complejo si los hay, con múltiples causales. Podemos decir que los índices de crímenes dolosos (matar o intentar matar) desde 1966 con la dictadura de Onganía y la implementación de las recetas liberales han ido en un constante aumento hasta el año 2002 y desde esa fecha al presente hubo un porcentaje de disminución de hechos de alrededor del 40%, con sólo un alza del 2% en el año 2008. Argentina ocupa el cuarto lugar de los países con menos crímenes dolosos en América detrás de Chile, Canadá y Estados Unidos, mientras que Buenos Aires es la segunda ciudad más segura de América detrás de Toronto (estadísticas del BID, Banco Interamericano de Desarrollo, insospechado de parcialidad a favor de CFK). De todos modos hay mucho por hacer en el tema inseguridad y va a llevar muchos pero muchos años poder resolverlo, sin embargo ha sido este gobierno quien mejor ha hecho las cosas en este tema.

“Inflación”. No son confiables ni las estadísticas oficiales brindadas por el Indec como tampoco lo son las estadísticas de las consultoras privadas, tal vez la realidad esté situada en un término medio entre ambas, sería alrededor de un 15% en lo que va del año, no es una cifra para alegrarse pero tampoco lo es para entrar en pánico, teniendo en cuenta la crisis mundial de la economía sería ilusorio creer que no nos podría afectar.

“Corrupción”, en una sociedad con un alto grado de corrupción sería necio pensar que en el gobierno no haya bolsones de corrupción, lo que sí podemos afirmar es que hasta el momento no hay un solo caso probado y más allá de que los casos de corrupción son muy difíciles de probar seguramente los hay, lo importante es que haya un accionar de contralor que los impida. Los controles están, el tiempo nos dirá si han sido eficaces.

“Re-reelección”; para que pueda haberla es necesario reformar la Constitución, para reformar la Constitución es necesario que 2/3 del Congreso aprueben la necesidad de una reforma y convoquen a una Convención Constituyente, cuyos convencionales serán elegidos por voto popular. Hasta el momento la presidenta no ha manifestado su deseo de ser re-reelecta, en caso de hacerlo se deberán cumplir los pasos más arriba mencionados para que tenga legitimidad. Seguramente previo a esos pasos se podría convocar a una consulta popular y ésta le daría aún mayor legitimidad.

Segunda conclusión, las consignas enarboladas el 8N en unos casos son una total mentira y en otros son parcialmente mentirosas y están infladas, ya sabemos por quiénes y no podemos soslayar el por qué: el Grupo Clarín y sus aliados no se resignan a perder su posición de poder desde su carácter de monopolio informativo que le quitaría la Ley de Medios aprobada por el Congreso, cuyo último plazo de adecuación es el próximo 7 de Diciembre, manotazos de ahogado que le llaman. Aclaremos que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, tal su verdadero nombre y como el mismo lo dice, sólo establece las pautas de funcionamiento de los medios audiovisuales, radio y televisión. No así los medios gráficos, llámese diarios o revistas. El diario Clarín no tiene nada que temer.

Una última conclusión del 8N, es que no hubo una sola propuesta superadora en ninguno de los temas que lo motivaron, sólo criticas e insultos, la oposición demuestra una vez más que no ofrece a la gente ninguna alternativa seria a este gobierno, el que con sus déficits y errores afirma que el camino iniciado en el 2003 no podrá ser detenido en su consolidación y profundización.

 

 

Por Pedro D’Elía

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