Regresó la familia serrana que partió hacia Alaska en 2011

Muchas familias se lanzan cada año a rodar libremente por el mundo pero esta familia es particularmente especial, están muy cerca y su experiencia está al alcance de cualquier serrano, aventurero o no, que tenga ganas de escuchar sus anécdotas.
La familia Salemme Santore, que ya se ganó el título de familia viajera, reside en Sierra de los Padres desde hace 5 años y está formada por la joven pareja de Leandro y Vicky y sus tres hijos Mateo de 8 años, Agustín de 7 y Delfina de 5. Juntos recorrieron las rutas de América hasta llegar a Alaska y desde allí de nuevo hasta Sierra de los Padres en su pequeño furgón Iveco modelo 99 que compraron y prepararon exclusivamente para cruzar el continente.
Esta historia empezó hace algunos años cuando Leandro le propuso a su mujer la idea de viajar, al principio Vicky tenía dudas sobre el viaje, hasta que se cruzó con la historia de la familia Zapp y leyó el libro “Atrapa tu sueño” que cuenta la experiencia del viaje de la pareja hacia Alaska, durante su travesía no sólo tuvieron la posibilidad de conocer a esa renombrada familia viajera, con el significado que ese momento tuvo, sino también a muchos otros que les tendieron la mano y les hicieron un lugarcito, “hemos hecho, y esperamos seguir haciendo buenos amigos a nuestro paso, aprendiendo, compartiendo, siendo ayudados, ayudando, encariñándonos y poniéndonos tristes en las despedidas, pero siempre rescatando el valor Humano por sobre el del dinero” decía Vicky.

El viaje cumplió los objetivos esperados, arrancaron el 14 mayo de 2011 y atravesaron y conocieron 17 países, sin mucha planificación pero con muchas ganas, entusiasmo y alegría, encontrándose en su camino con la solidaridad en su máxima expresión. Todos con sus diferentes ópticas y vivencias ganaron una experiencia familiar única, en una travesía que en principio duraría un año y se extendió durante más de 20 meses.

Vicky contaba “Habíamos armado una rutina de viaje, nos levantábamos siempre en un lugar distinto, Delfi se despertaba cada mañana, abría la cortina y preguntaba ‘mamá donde estamos hoy’, después en un lugar tan pequeño el orden es primordial, teníamos que tener todo en su lugar para poder poner primera y arrancar, parábamos para comer, siempre cocinábamos nosotros en la Iveco salvo alguna excepción, pero tratábamos de tener cuidado con lo que comíamos, y después en el transcurso del viaje nos fuimos dando cuenta de que en la casa necesitábamos otras cosas, fuimos armando una mesa, un baño, una ducha y otras necesidades que teníamos que cubrir, nosotros en Sierra también trabajamos mucho en la construcción de nuestra casa y nos gusta y también lo hicimos en menor escala en nuestra casita rodante y lo hicimos parte de esa rutina”.

“Otra parte fundamental era hablar mucho con la gente de cada lugar, llegábamos a países donde éramos bichos raros, en cada pueblo parábamos en las plazas, para que los chicos intercambien con otros pares y descansar y siempre se acercaba gente a preguntarnos de donde veníamos, tenes patente argentina que es muy raro, entonces te preguntan, y nosotros aprovechábamos para conocerlos, saber como vivían, conocer su cultura, y miles de veces terminábamos en las casas de esa misma gente que nos invitaba a compartir un momento, a ducharnos, a comer algo y pasar un rato, estando alejado uno se abre mucho más a compartir momentos con otras personas y disfrutas de cosas que en otros momentos no lograbas verlas ni apreciarlas” explicaron a Nueva Sierra.

Ya contábamos en Nueva Sierra, antes de que emprendieran su viaje, que Leandro es Odontólogo, especialista en implantología oral, y Vicky Diseñadora Gráfica. Así es que durante el viaje Leandro tuvo la posibilidad de conocer experiencias de otros profesionales, realizar una especialización en Boston que “fue un sueño dentro de otro sueño” y dar una importante cantidad de conferencias en seis países de América Latina, mientras que Vicky se dedicaba a realizar artesanías que vendían en sus estancias y principalmente ella se ocupaba de la educación de sus hijos siguiendo los programas del Ministerio de Educación, oficiando de maestra y yendo más allá de los programas con cada nuevo país, cada nueva cultura y cada nueva experiencia, mapamundi en mano. Así, adheridos al Servicio de Educación a Distancia del Ministerio, Mateo hizo 2° y 3° grado y Agustín 1°.

A pesar de algunos obstáculos burocráticos, después de 38.500 Km. recorridos y casi 1 año y 4 meses de rodar, el 8 de septiembre los Salemme Santore llegaron a Alaska “esto no es el fin de nada, sino simplemente una etapa cumplida a partir de ahora se nos presentan varios desafíos por delante por lo que pensamos que nuestra estadía en Alaska será intensa pero breve” decía Vicky en la página, deseaban profundamente ver la aurora boreal, que llegó diez días después, cuando ya se estaban yendo y casi con los brazos caídos, en una noche que describieron como “mágica”.

Llegando los últimos días de septiembre Mateo desde su face contaba “Antes de ayer nos fuimos a un super y ahí compramos un test de embarazo, lo usamos y mamá está embarazada. Festejamos muy contentos”, ya estaban en Canadá y la familia viajera daba a conocer, por todas sus páginas de Facebook la buena nueva, un nuevo integrante está en camino y ya dio sus primeras pataditas por las rutas del mundo.

Desde allí emprendieron la vuelta, “el ‘hacer’ en cualquier ámbito que sea considerado, siempre tiene su costado positivo: Trabajar, plantar, construir, viajar, cosechar, reparar, escribir, charlar, abrazar, soñar. Siempre es mejor “hacer” que “no hacer”. Admiramos a los que “hacen”. Y veneramos la gambeta más que el puntapié. Por eso con respecto a las vidas, será mejor la revolución entendida como fenómeno del hacer cosas buenas o con buen propósito. En nuestro caso deberemos entonces enfrentar a esa tristeza del final con la alegría del ‘haber hecho’ ” decían desde el face “Familia Viajera Salemme Santore”, y agregaban “Esta velita se apaga y deberemos encender otra, así que comenzar a soñar nuevamente es gratis y como falta de dinero es lo que a todos nos sobra, hacia allí nos dirigimos. Soñamos un lindo retorno, con trabajo en el consultorio, en la casa, con la familia y los amigos. Y con un nuevo viaje, con la Iveco siempre coqueta y simpática, por Europa y Asia. Con él o la nueva integrante dando sus primeros pasitos por los ‘viejos mundos’.”

Los sueños de esta familia fluyen y han demostrado poder convertirlos en proyectos y luego en realidades, así es que ya encaran la idea de hacer un libro durante éste año con la esperanza de que los ayude a solventar su próxima aventura, el tema se va definiendo muy de a poco.

Dicen que este libro no será una colección de anécdotas y relatos del viaje (aunque contendrá seguramente bastante de eso), que tampoco será un libro de fotos (aunque también será muy colorido en ese aspecto), principalmente “buscará aclarar el cómo y porque una familia que aparentemente está acercándose al ideal de vida propuesto por nuestra cultura, llámese buen trabajo y realización profesional, casa, auto, hijos, familia querida, amigos, salud, entre otras, decide abandonar todas las comodidades y lujos logrados para adentrarse en un nuevo mundo de incertidumbres. Poniéndose en situación de vulnerabilidad pero confiando en la benevolencia que prevalece en casi todos los humanos como único respaldo a su aventura; casi confiando en que los vientos mansos mantendrán alejados a los feroces temporales, protegiendo ese pequeño barquito que se mueve entre los océanos. Alentando a los conformistas a regalarse una aventura”.

Vicky explicaba que cuando viajas “Mientras cubrís la economía básica del combustible y el plato de comida estas bien, la realidad es que gastamos más estando acá que viajando, es increíble por que la calidad de vida es mucho mejor mientras viajas y acá te volves a meter en el sistema, por eso serán también las ganas de volver a salir”.

Según cuenta Leandro el libro será “un donador de optimismo, porque demostraremos como es nuestra energía la que ayuda a la suerte. O de cómo una familia de cinco personas con niños en edad escolar, de clase media y sin ninguna lotería ganada ni herencia recibida, y valiéndose de sus propios recursos se “permite” lograr semejante objetivo. Fácil: dar un poco la espalda a la sociedad de consumo y encarar la vida con lo único que necesita una familia: tiempo de vida juntos. Adiós a alquileres, colegio de odontólogos, caja de odontólogos, circulo de odontólogos, impuestos, cuota del colegio, cooperadora del colegio, tv por cable, teléfonos fijo y celulares, alarma y seguridad monitoreada, expensas y gastos de la oficina que valen como un palacio, jardinero, psicólogo, karate, regalos chinos para los dieciocho primos y treinta compañeritos de escuela de cada uno, AFIP, contador, cuota del lavarropas, honorarios del técnico del lavarropas nuevo que ya se rompió, obra social, seguro del auto de tu mujer, mecánico del auto de tu mujer que como es mas viejito… Ropa nueva, cuota veinticinco de la computadora que ya quedó obsoleta y necesitas una nueva, zapatillas que valen cinco veces más que en USA pero nadie sabe bien porqué, en fin…ufff me cansé de recordar y se me puso la piel de gallina por la vuelta… Una vida más simple, mucho más económica y más saludable. Los primeros meses de viaje ahorramos dinero”.

“Trataremos que este libro los enferme de tolerancia por lo diferente, o mejor dicho, los cure de discriminación. Peste origen de la mayoría de los males del mundo: la discriminación religiosa, racial, cultural, económica, sexual, política, de discapacidad. Hasta hay discriminación de soñadores” agregaban.

El 21 de enero regresaron a Sierra y fueron recibidos con una mateada en la torre tanque por amigos y vecinos, ya están reiniciando sus viejas actividades y los chicos esperan ilusionados poder retomar este año sus estudios en la escuela N° 49 de Sierra, donde Mateo había realizado su primer grado y desea reunirse con sus compañeritos, aunque explicaban que la situación se complicó un poco ya que se les plantearon algunos problemas con las vacantes a pesar de que habían guardado sus lugares en el mes de noviembre del año pasado, aunque no pierden la esperanza.

Cuando se fueron les deseamos buen viaje, hoy les decimos bienvenidos y gracias por dejarnos viajar un poquito con ustedes.

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