Editorial: Se va la primera

Parece mentira como pasa el tiempo, dos años ya de las primeras elecciones primarias, sin darnos cuenta estamos otra vez al pie de las urnas con la posibilidad de renovar autoridades, esta vez legisladores, pero pronto, dentro de dos años más, que seguramente también se pasarán volando, votaremos de nuevo los cargos ejecutivos.

Días faltan para las internas en las que estamos obligados a participar, muchos no tenemos idea de los partidos, las alianzas, las listas y los candidatos que encontraremos en la mesa del cuarto oscuro. Algunos estamos tan absortos en nuestras cuestiones personalísimas que no buscamos ni el lugar ni el momento para conocer a los que, nos guste o no, lo creamos o no, nos representarán en las distintas legislaturas, en los diferentes niveles de gobierno del estado.

El Estado, podría definirse como un concepto político, que se refiere a una forma de organización social, económica, política soberana, formada por un conjunto de instituciones no voluntarias, que tienen el poder de regular la vida nacional en un territorio determinado.

A través de la historia, para los clásicos como Cicerón es una multitud de hombres ligados por la comunidad del derecho y de la utilidad para un bienestar común y apoyo a la comunidad. Para Bodino un conjunto de familias y sus posesiones comunes gobernadas por un poder de mando según la razón. Para Savigny la representación material de un pueblo, Hegel dice que es la conciencia de un pueblo.

En conclusión el Estado vendríamos a ser todos, y desentendernos por ejemplo, de la responsabilidad que implica la elección de nuestras autoridades, es dejar nuestro propio destino, en manos de cualquiera, ya que aunque querramos sentirnos absolutamente dueños de él, siempre va a estar ligado al destino del Estado, sea Nacional, Provincial o Municipal, que influye todos los días directamente en nuestras vidas.

Cierto es que más allá de lo que cada uno de nosotros votemos, tendremos que aceptar el juego de la democracia y lo que resulte de la elección. Esto hace que en muchos casos nuestros gobernantes, tengan los votos pero no el respeto de su pueblo o al menos no de todo el pueblo.

Personajes casi nefastos como Pulti, mitómano, inescrupuloso, servil ante un par de “poderosos” de la ciudad, para quienes hace y deshace según se lo manden, podrá tener los votos y el gobierno, pero definitivamente no tiene el respeto y menos la admiración de la mayoría de los ciudadanos del municipio. Un Intendente que con su mayoría automática en el Concejo Deliberante, impone impuestazos, inventa tasas o contribuciones, sale a la calle a pretender hacer en quince días lo que no hizo en seis años para poder ponerlo en un “plano de gestión”, no es una falla de la democracia, ni del Estado, es un error de los ciudadanos, somos nosotros los que tenemos la posibilidad de modificar lo que no nos gusta, o mantener lo que nos gusta.

Mientras en Sierra distribuían los “afiches”, porque no eran volantes ni folletos, eran casi gigantografías plegadas, que mostraban las obras realizadas, en ese mismo momento, al mismo tiempo, se apuraban a realizarlas porque la gente había descubierto las mentiras que afirmaban.

Primero armaron la publicidad de la campaña, y después se dieron cuenta que lo que decían que habían hecho no lo habían hecho. Lo mismo que con la propuesta de la Policía Municipal, primero lanzaron el anuncio y después vieron que no había proyecto y menos viabilidad de realizarlo.

El Estado no es lo quiera ser, es lo que nosotros permitimos que sea a la hora de votar. Pero la democracia, como la vida siempre nos da más oportunidades. Se dice que si queremos que algo cambie no podemos seguir haciendo siempre lo mismo.

Por Miriam Leo

 

Deja un comentario

Tu email no será publicado

A %d blogueros les gusta esto: