Editorial: Alta Llanta

Enero de 2014, uno espera el año nuevo como si mágicamente todo fuera a ser diferente, mejor, claro, como si el cansancio del año anterior fuera a desaparecer, en lo posible junto con algunos problemas, tareas que quedaron pendientes o incompletas…. Nada de eso pasa, llega el 2 de enero y estamos casi igual que el 30 de diciembre, con algún kilo más y vestigios de alguna resaca, pero con todo el año por delante. Y eso sí, es como una oportunidad para plantearse objetivos, este año vamos a insistir hasta el cansancio hasta lograr tal o cual cosa. Tenemos suerte si a fin del primer mes del año, el único que parece durar lo suficiente porque los demás vuelan, todavía nos acordamos lo que nos habíamos propuesto.

Y pasa al barrio lo que a las personas, al municipio lo que a los barrios, a la provincia lo que al municipio.… Entonces podríamos enumerar una larga lista de anuncios, objetivos propuestos por el Gobernador o el Intendente… Y? nada, al mes tenemos suerte si se acuerdan lo que prometieron y después se voló el año y otro y otro año. Pero no perdemos las esperanzas, ni la memoria.

En cuanto a la comunidad serrana, parece que se respira un aire distinto, la sensación de que el cooperativismo, por llamarlo de alguna manera, podría ser más participación o solidaridad en algunos casos, prende en los diferentes lugares y puntos de encuentro.
Si bien, todavía la vieja chusma, esa que aunque cambie de nombre o intente pasar desapercibida, sigue apostando al divide y reinarás, ya no tiene el eco ni los resultados de antaño -para no ahondar acá en detalles, si alguno no entiende de que hablamos puede leer en www.nuevasierra.com.ar, solo como ejemplo, la nota “Te acordás hermano” y tener un pantallazo de la historia reciente de Sierra-, a pesar de ellos, los vecinos cada vez se juntan más y aúnan esfuerzos en proyectos concretos o ante la necesidad y las urgencias del otro.

Se nota en los adultos, pero también y sobre todo, en los jóvenes, que están creciendo y se están haciendo cargo de lo que nosotros fuimos olvidando o abandonando.
Que importa si lo hacen militando en La Campora, pintando refugios, haciendo zapadas para juntar fondos para Santi -Santiago Carranza, el chiquito que tiene a todos movilizados juntando dinero para ayudarlo a realizar su tratamiento en Buenos Aires-, dando futbol o formando bandas de rock para que los pibes no estén girando sin destino en las calles. No nos vengan con que también hay sátrapas, entre los más creciditos hay, por ser benévolos, sátrapas mayores. Lo que se podría destacar es que no se quedan en la dignidad del reclamo válido, apuestan a la dignidad de organizarse y hacer.

 

Miriam Leo

Directora

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