Sin Chimeneas

Según la Organización Mundial del Turismo, el turismo comprende las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno habitual, por un período consecutivo inferior a un año y mayor a un día, con fines de ocio, por negocios o por otros motivos. Lo que significa que para considerar turista a una persona en un lugar determinado debe pernoctar al menos una noche en ese lugar.

La Sierra y la zona en general recibieron durante mucho tiempo visitantes que venían simplemente a pasear un rato o a conocer, muchos que se estacionaban, y aún hoy sucede, en nuestros jardines o veredas con reposeras o lonas a tomar mate o tomar sol. Estas visitas diurnas no generan en la zona ingresos por la categoría de turismo; en algunos casos, y no dejan de ser importantes, pueden mover el sector gastronómico. Pero desde hace algunos años, con el importante crecimiento de plazas (o camas) tanto sea por casas de alquiler temporario, cabañas, hospedajes, la Sierra comenzó a transformarse en un lugar turístico, este cambio se viene produciendo paulatina pero constantemente.

El turismo puede ser un positivo instrumento de desarrollo local y regional, que permita una equitativa distribución de los beneficios en las comunidades anfitrionas, como la nuestra, reflejado en una mejora en la creación de empleo y la generación de ingresos. Esa distribución se da a través de la actividad económica interna del lugar y a través del consumo de diferentes productos tanto por turistas como residentes. El panadero vende más medialunas, el carnicero más asado, el restaurante tiene más comensales, el lavadero lava más ropa blanca, a su vez estos comerciantes emplean vecinos aumentando el consumo interno y así podríamos seguir en una interminable lista que incluye productos y servicios.

La zona ya es turística, de hecho el gobierno lo reconoce cuando pone un parador de información turística en la Ruta. Los servicios de los particulares podrán ser los mejores dentro de su categoría, pero la actividad y el esfuerzo de los particulares deben estar acompañados necesariamente por el estado. No alcanza una oficina de informes si no hay quien atienda, si no hay promoción y folletería institucional que genere el estado.

El turismo necesita circuitos turísticos definidos, donde se marquen los puntos de interés a visitar, esto debe estar acompañado de señalización en las calles, en la Laguna, en el acceso Varetto y de infraestructura como baños públicos en los lugares públicos.

El Ente Municipal de Turismo brilla por su ausencia en esta zona, la zona brilla por su ausencia en las promociones y publicidades del EMTUR. Sabemos que acá no tienen grandes negocios para hacer, por ahora, que no hay grandes empresarios como en Mar del Plata, pero el turismo aunque sea en pequeña escala, genera fuentes de trabajo y en el Partido con más desocupación del país, la única ciudad que alcanza los dos dígitos, no se pueden dar el lujo de despreciar nada.

Y lo que hacen con nuestra zona es despreciarla, no tenerla en cuenta. ¿Qué si es por motus propio o porque el capanga de La Capital no los deja? No lo sabemos, sabemos que para Aldrey Iglesias, las cabañas son chozas, para él lo único que cuenta son las cinco cuadras que rodean el Hermitage, pero el municipio y sus entes, autárquicos o no, deben gobernar para todos, y si no se ocupan o no quieren nuestra zona, ahora que está de moda la formación de nuevos municipios, habrá, como dijo una vecina en Facebook, que pedir la independencia de Mar del Plata.

 

MIRIAM LEO

Directora

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