Amenazas del Delegado a los Feriantes de la Gruta

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En los más de 6 años que Juan Carlos García lleva de delegado no se pudo ocupar de construir unos sanitarios en la Gruta, no fue capaz de iluminarla como debería, pero hace unos días convocó a los artesanos de la feria para decirles que una “vecina” quiere un puesto en la Gruta, que él tiene un compromiso político porque es la prima del gobernador Scioli. Amenazó a los feriantes e incluso vociferó que no le compliquen la vida si no iba a volarlos a todos. Falta de espacio, de baños, de iluminación y un límite adecuado y respetuoso para no perjudicar a los comercios del barrio son motivos suficientes para que la feria no siga creciendo pero a Carlitos acomodador no le alcanzan. La leyenda de la Gruta de los pañuelos comenzó allá por el año 1949, cuando se cuenta que una pareja de inmigrantes italianos colocó sobre el pedestal natural una imagen de la virgen y allí ataron el pañuelo de él con el de ella, anudándolo como simbolizando la unión espiritual de sus cuerpos ante la virgen. Se arrodillaron y en la enorme soledad y el silencio místico del lugar, rezaron. En su rezo pidieron un hijo, que nunca habían podido tener y que tal vez no tendrían más oportunidad, porque los años iban pasando y la señora se estaba marchitando sin que floreciera un retoño. Se fueron con una enorme fe, con el alma rebozando paz espiritual y un secreto convencimiento dentro del alma. Dicen que a los cuatro meses volvieron y de rodillas agradecieron a la Virgen, porque ella estaba embarazada y estaban completamente seguros que había ocurrido un milagro. Sin embargo y a pesar de que permanentemente se escuchan historias de muchos visitantes que atribuyen milagros después de su visita a la Gruta, algunos sólo se acuerdan del lugar cuando les surge un “compromiso político”. En la Gruta funciona una feria, los artesanos están nucleados en una Ong que mantiene el lugar, gastan cerca de cuatro mil pesos todos los meses en corte de pasto y limpieza, pagan el consumo de agua y un canon anual al municipio. No tienen ni luz, aunque la quieren poner ellos, pero al no tener ningún convenio firmado no pueden pedir medidor. Si bien desde hace décadas existe el reclamo de baños en ese lugar, por el que además de los que atienden los puestos pasan miles de visitantes, micros enteros, todos los días del año, los baños nunca llegaron, teniendo que soportar los comerciantes el peso de decir a diario “los baños son para uso exclusivo de los clientes” y luego agregar “no, no hay baños públicos en ningún lugar en Sierra”. Una Ong, la Asociación Gruta de los Pañuelos, la mantiene, otra, la de bomberos atiende permanentemente las emergencias en lugar, lastimados, descompensados, incendios, la delegación nada, nada de espaldas, hace la plancha, tanto en la Gruta como en el resto de su jurisdicción. En los más de 6 años que Juan Carlos García lleva de delegado no se pudo ocupar de construir unos sanitarios en la Gruta, no fue capaz de iluminarla como debería, pero hace unos días convocó a los artesanos de la feria con notificación personal y solicitando asistencia obligatoria para decirles que una “vecina”, de apenas unos minutos, quiere un puesto en la Gruta, que él tiene un compromiso político porque es la prima del gobernador Scioli, que tenía que entrar sí o sí, amenazó a los feriantes con pasarlos a depender del área de cultura, como si esa área del municipio fuera el cuco, e incluso vociferó que no le compliquen la vida si no iba a volarlos a todos. Hay muchos vecinos y marplatenses que piden desde hace tiempo un puesto en el lugar, de hecho hay una lista de espera. Los motivos por los que no se suman más puestos son muchos y algunos obvios, la falta de espacio, la falta de baños, un límite adecuado y respetuoso para no perjudicar al resto de los comerciantes que en los varios paseos comerciales de Sierra invierten todos los días mucho dinero y pagan abultados impuestos para mantener sus negocios. Quién será esa señora para llegar chapeando invocando nada menos que al gobernador para pedir un simple puesto en una feria artesanal. O será que el delegado tendrá con ella otro tipo de compromiso o deuda. Pero lo que es mucho peor quién es García, o quién cree que es para pretender, amenazando, saltear una lista de espera e imponer un puesto más de marroquinería o lo que sea, cuando está establecido, al menos tácitamente, que no es conveniente que la feria crezca más. Los que quieren la Sierra, los que quieren la Gruta, seguro no querrán que algún día se convierta en lo que es hoy la feria de “artesanos” del Torreón. Sería mejor que el delegado deje de atender los teléfonos a dos manos para no escuchar, deje de pretender acomodar gente, deje de amenazar y se ocupe de resolver y gestionar, pero de verdad, los reclamos de los vecinos.

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