Mejor conocerlas que temerles (1)

Una picadura de serpiente es una lesión provocada en realidad por la mordedura de una serpiente, resultando a menudo en heridas punzantes causadas por los colmillos del animal, y a veces, en el envenenamiento, en cuyo caso se llama emponzoñamiento ofídico. Aunque la mayoría de las especies de serpientes no son venenosas y generalmente matan a sus presas por constricción en vez de veneno, se pueden encontrar serpientes venenosas en todos los continentes excepto la Antártida.
Las serpientes con frecuencia muerden a su presa como un método de caza, pero también pueden morder como defensa contra los depredadores. Dado que el aspecto físico de las serpientes venenosas puede variar, no existe forma práctica de identificar a una especie y evaluar si se debe buscar atención médica profesional.
El resultado de las mordeduras de serpientes depende de diferentes factores, incluyendo de la especie de serpiente, el área del cuerpo afectado, la cantidad de veneno inyectado, y el estado de salud de la víctima. Sentimientos de pánico y terror son comunes después de una mordedura de serpiente, y pueden producir un conjunto característico de síntomas mediados por el sistema nervioso autónomo, como latidos acelerados del corazón y náuseas. Las mordeduras de serpientes no-venenosas también pueden causar lesiones, a menudo debido a las laceraciones causadas por los dientes de la serpiente, o por una infección resultante. El veneno se compone de cientos hasta miles de proteínas y enzimas diferentes, que sirven a una variedad de propósitos, tales como una interferencia en el sistema cardíaco de una presa o el aumento de la permeabilidad de los tejidos por lo cual el veneno se absorbe más rápido.
Las serpientes son más propensas a morder cuando se sienten amenazadas, asustadas, provocadas, o al verse acorraladas cuando no tienen forma de escapar. Un encuentro con una serpiente es siempre peligroso, y se recomienda alejarse de ella. No hay forma práctica de identificar con certeza a cualquier especie de serpiente, porque su apariencia puede variar dramáticamente.

PISAR FUERTE MIENTRAS VA CAMINANDO EN LA NATURALEZA, CREANDO RUIDO Y VIBRACIONES EN EL SUELO, A MENUDO HACEN QUE LAS SERPIENTES HUYAN DEL ÁREA.

Durante estos 13 años que he trabajado en Sierra he tratado varios casos de mordedura de serpiente en animales. Ocurren entre los meses de octubre y marzo, en zonas rurales o de muchas piedras, y generalmente los afectados son más perros que gatos. El tratamiento rápido (no más de 2 días de mordido), con suero antiofídico y otras drogas resulta efectivo (todos los casos que así traté anduvieron bien), esto último teniendo en cuenta que el animal mordido se encontraba en buen estado de salud.
Las formas de prevenirlo es cortando los pastizales y transitar con cuidado por zonas muy rocosas en épocas de calor. Aunque a veces cuando el clima es muy seco las víboras se acercan a buscar agua y se topan con los perros que son los primeros en resultar afectados.
En la veterinaria contamos con un suero polivalente para yarará, de la cruz y cascabel, es de uso humano, pero se aplica en animales con excelentes resultados, se aplica en forma endovenosa lenta bajo supervisión de un profesional.
Los síntomas en un perro son presencia de dos orificios distanciados entre dos y cinco centímetros sangrantes, en zona de la cabeza o patas delanteras, con tumefacción y mucho dolor. Los perros se presentan muy decaídos y apáticos. Inmediatamente tiene que concurrir a su veterinario (asegurándose que tengan el suero polivalente).
Entre diciembre y lo que va de marzo del 2014 atendimos en nuestra veterinaria 6 casos de mordeduras de yarará. Cuatro casos son de caninos de la Sierra, zona del golf principalmente. Todos los casos fueron tratados con medicación y suero antiofídico y evolucionaron favorablemente. Un caso tuvo que recibir dos sueros a causa de la gravedad del caso.

Por Victoria Alejandra Eberhard

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