Hombres necios

Hombres necios que acusáis, comenzaba el poema de Sor Juana Inés de la Cruz, y un comienzo dedicado a los hombres en su género podría ser aplicado a los hombres en su especie.
Hombres, mujeres, vecinos, ciudadanos, sindicalistas, que acusáis sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis.

Es fácil andar por la vida, que podría ser la calle, el almacén, la verdulería, acusando a unos y a otros y no pensar que de abajo hacia arriba somos todos iguales o al menos parecidos.
Las cosas, casas, familias, sociedades, no se construyen al revés, a nadie, por más ignorante que sea de las prácticas constructivas, se le ocurriría empezar ni una cucha haciendo primero el techo.
Nuestros dirigentes, docentes, policías, sindicalistas, colectiveros, salen de la misma sociedad que formamos, los hay buenos y malos, mejores y peores, pero son una muestra.

Nos quejamos de que el barrio está sucio, muy sucio, o que no recogen la basura, pero la tiramos en cualquier parte, sobre todo en la esquina o en un baldío, lo más lejos posible de nuestra puerta.
Nos quejamos porque no mandan inspectores a controlar el tránsito los fines de semana, pero mandamos a los chicos en cuatri a hacer los mandados.
Algunos se quejan porque no mandan a la perrera a levantar los perros sueltos, mientras otros se quejan cuando la mandan, pero no pensamos que si tenemos mascotas deben estar en nuestras casas y no corriendo autos o motos en el mejor de los casos.
Nos quejamos de la inseguridad, convencidos de que nada podemos hacer, de que cuidarnos en nada depende de nosotros mismos, hablamos mucho y a veces de más en alguna que otra reunión aislada, pero al otro día dejamos la puerta de casa abierta.

Nos quejamos del descontrol pero no nos gusta que nos controlen. Si bien desde estas páginas siempre señalamos las deficiencias y la inoperancia de los funcionarios de turno –de todos los gobiernos-, también remarcamos en muchas oportunidades que como sociedad somos responsables de diferentes maneras de mejorar nuestro entorno y nuestra calidad de vida.

Pinta tu aldea y pintarás el mundo, frase de León Tolstoi, novelista ruso, que repetimos muchas veces cuando abordamos estos temas ya que sintetiza el poder de la iniciativa y el genio creador de cualquier persona que plasme una buena idea que beneficie su entorno inmediato, pero sin pretender tanto, simplemente dice que si no tiro mi basura en la calle habrá menos basura tirada, que si no dejo mi perro suelto habrá menos perros sueltos y menos caca en las veredas, que si no cometo infracciones de tránsito habrá por ese sólo hecho mayor seguridad vial.

Esto no es liberar de sus responsabilidades a los funcionarios que sus buenos pesos se llevan para hacer su trabajo, es ponernos en un lugar de poder no sólo por el derecho de votar si no también por las obligaciones que nos tocan por tener ese y otros derechos.

Por Miriam Leo

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