Autonomía Municipal: Pensemos en grande

Por Carlos Vazquez

En nuestra última columna ya hablamos de turismo. Ahora hablemos de primitivos. Pero no de indios. Si no de burdos, obvios, elementales, toscos, ordinarios y todo el diccionario de sinónimos que les quepa.

Después de esa nota intitulada “Turismo en Sierra: La industria que creció sola”, donde contábamos resumiendo como se trastocó el turismo dominguero en turismo de verdad, gracias al trabajo silencioso de algunos pioneros y contra los neardental de adentro y de afuera, como el coruñés dueño de La Capital (y patrón de todos los intendentes) Aldrey Iglesias, justamente en ese diario a doble página 2 y 3, y apenas una semana después como para contestar que “Nueva Sierra Miente”, apareció el artículo “Sierra de los Padres no para de crecer y es un éxito turístico”. Cuya figura central fue nada más ni nada menos que el Delegado ‘Pintado’ García. Y aparecen hablando otros personajes que en su momento fueron los principales opositores al crecimiento ordenado y que por suerte ya hasta el apellido perdieron parece.
capital sierra

Pero no vamos a contestar las barbaridades que le hacen decir a García en ese diario, todos tenemos poco tiempo y el papel y la tinta están caros. Reflexionemos juntos lo difícil de convivir socialmente (y máxime en lugares chicos) cuando hay intereses contrapuestos. A ver, no inventamos la pólvora, las leyes existen por eso. La uniformidad de pensamiento es una utopía –que además sería terriblemente aburrida- por eso el ser humano necesitó ponerse límites. Pero cuando esas leyes no son respetadas y nadie las hace regir, los conflictos empiezan abajo en la gente. Es lo que comúnmente denominamos anarquía.
Así creció la Sierra y toda la zona en general, porque pensar que la Delegación es el Arco y su alambrado es de citadino. Y es cierto que viene a vivir gente nueva con costumbres o expectativas diferentes, pero también a las quintas, a otros barrios de la Delegación, a los campos. Y está visto, como escribimos antes, que a Mar del Plata no les importamos. Solo salen a contestar cuando hay ruido de vecinos o notas poco obsecuentes en los medios locales. Pero soluciones, nones.

PERO LA AUTONOMÍA NO ES UTOPÍA
Las otras noches en el Zoo, un desesperanzado Coqui Gastiarena esperaba en vano la llegada de funcionarios y periodistas para ver el espectáculo nocturno. No les importó una invitación para chusmear de qué se trataba siquiera. En la cena evaluábamos, ¿No habría que desempolvar el proyecto de la autonomía municipal? ¿Tener nuestro propio intendente, concejales e inspectores municipales? ¿Terminar con el verso de “no me mandan máquinas” para arreglar las calles? En su momento nos quisieron tapar la boca con que no era viable porque no era “sustentable económicamente”.

Más tarde un ex Secretario de Hacienda nos desayunó que solo con la coparticipación de ingresos brutos por todo lo que se factura diariamente en el Mercado Frutihortícola Procosud se podía sostener un Municipio pequeño, normal. Si a eso le sumamos el resto de las coparticipaciones provinciales y nacionales, las tasas de todos los colores que pagan propiedades, campos, fábricas. Los permisos de construcción, las contribuciones para caminos rurales, las patentes de autos, la seguridad e higiene de los comercios, y todo lo que se llevan para Mar del Plata, nos están robando. Es infinitamente mayor lo que sale de nuestras riquezas de lo que nos devuelve el estado municipal.

Entonces, miremos más arriba, no la tala de hoy, si no el ordenamiento permanente y eso no se logra con concejales que tienen el culo pesado para venir a Sierra, si no con vecinos que duerman acá y se hagan cargo con inteligencia de los proyectos y su concreción. Por una vez no busquemos dobles intenciones sino ser parte activa del primer contacto del hombre con el Estado, el Municipio. Nuestro propio Municipio. Quizás el Municipio de Sierra de los Padres y La Peregrina.

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  1. […] En marzo de 2015 en estas páginas, en otro contexto, Carlos Vazquez transcribía “¿No habría que desempolvar el proyecto de la autonomía municipal? ¿Tener nuestro propio intendente, concejales e inspectores municipales? ¿Terminar con el verso de “no me mandan máquinas” para arreglar las calles?”. Ahora bien, esto no sería posible de la noche a la mañana, ni sería posible, y esto es fundamental, sin partidos políticos, así funciona la democracia, no hay otro camino, demócratas y republicanos, socialistas, radicales, peronistas, vecinalistas, pero este es necesariamente el primer paso. […]

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