Desbaratan banda que estafaba compradores de lotes en la zona

AL MENOS SEIS IMPLICADOS, DOS MUJERES DETENIDAS Y UN PRÓFUGO

Nota DesbaratanA mediados del mes de agosto, tras una serie de allanamientos, la Justicia logró desbaratar una banda acusada de cometer fraudes inmobiliarios, principalmente en la zona sur de la ciudad y en la zona de Sierra de los Padres. De acuerdo a lo que informaron desde la Fiscalía de Delitos Económicos, habría más de seis personas implicadas, dos mujeres fueron detenidas y hay un prófugo. Todos están imputados por 11 estafas, asociación ilícita y falsificación de instrumento público. Las defraudaciones, que afectaron en principio a unas 20 personas, rondan el medio millón de pesos.

Según consta en la investigación –llevada adelante por los fiscales David Bruna, Javier Pizzo y Fernando Berlingeri junto con el Gabinete de Delitos Económicos y la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI)- los imputados conformarían una asociación ilícita y algunos de sus integrantes estarían vinculados a otras causas por fraude y usurpaciones, en particular la megacausa de usurpaciones de la que se tuvo conocimiento en el mes de junio de este año.
Según explicaron los funcionarios judiciales “esto se puede presumir porque uno de los imputados integra ambas asociaciones ilícitas y por las diversas pruebas producidas”. Se trata de Luis Ródriguez, cuya participación estaría relacionada directamente con la falsificación de documentación de uso público. Según afirmó el fiscal Bruna “Las víctimas pagaban cuando tenían en su poder boletos de compra venta o documentos con la cesión de derechos, pero en cualquiera de los casos habían sido adulterados”.
En los tres allanamientos que se realizaron se secuestró numerosa documentación vinculada a fraudes inmobiliarios, como boletos de compraventas posiblemente falsos, folios notariales falsos, informes registrales, comprobantes impositivos y también computadoras, que contendrían archivos vinculados a esas actividades.
De las pruebas agregadas a la IPP los funcionarios judiciales llegaron a la conclusión de que además de los 11 hechos que se imputan en la causa “podrían encontrarse nuevos hechos con este tipo de estafas, algunos ya consumados y otros que estaban siendo preparados o en curso”.
Las estafas se habrían cometido entre octubre de 2011 y noviembre de 2014, y al menos tres personas conformaron una asociación, de modo estable y permanente, “con el objeto de cometer delitos de tipos defraudatorios, vinculados a transferencias fraudulentas de inmuebles, para lucrar y enriquecerse ilícitamente con tales operaciones”.
En lo referente al funcionamiento de la organización, se explicó que las dos mujeres detenidas, ambas de alrededor de 50 años, serían las encargadas de concretar las operaciones fraudulentas, con víctimas que buscaban comprar terrenos principalmente en la zona sur de la ciudad y Sierra de los Padres.
La banda ofrecía inmuebles a la venta que no estaban en condiciones de ser legítimamente transferidos, de los cuales tenían conocimiento del fallecimiento de sus propietarios o del hecho de que no residían en la zona, exhibían documentación que luego resultaba ser apócrifa y consumaban la operación haciéndose pasar por abogadas, gestoras o escribanas, dependiendo del caso, para crear confianza en el adquirente y así concretar la disposición patrimonial del desprevenido comprador o cesionario.

LOS DATEROS
Por otro lado, y más allá de las detenciones y la búsqueda de la persona prófuga, por estas horas la investigación se encuentra abocada a establecer cómo esta banda obtenía información “sobre el estado de las cuentas de inmuebles que no tenían una ocupación permanente o cuyos titulares habían fallecido o residían en ciudades lejanas de Mar del Plata”. Puntualmente, indicaron los funcionarios judiciales, con esos datos los imputados confeccionaban los falsos instrumentos que exhibían a los compradores “otorgándole así un viso de formalidad y de seriedad al acto defraudatorio, con el fin de ganar la confianza de las víctimas”.
Para el fiscal Javier Pizzo, esa tarea forma parte de la operatoria a través de redes. Frecuentemente van mutando de lugares, de personas participantes, de actividad y de negocios, dificultando su desarticulación, y se interrelacionan con mercados legales e informales.
“La organización delictiva es mayor a la que suponíamos, por lo que las investigaciones llevan mucho más tiempo para desbaratar este tipo de accionar delictivo. Montaron su tarea sobre la necesidad, sobre el mercado existente para la compra de inmuebles”, indicó Pizzo.

A su vez, los fiscales detallaron que la banda, exhibía a las víctimas los inmuebles con el fin de aparentar tener derechos sobre los mismos aunque “al transferir esos inmuebles mediante el uso de boletos de compraventa o contratos de cesión falsos, instrumentaron así inexistentes actos de disposición que los legítimos propietarios jamás habían otorgado”.

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