Editorial: Es la política!

“Mi opinión personal es que los vecinos no deberíamos politizar” comentó un lector después de nuestra última editorial. Está bueno el debate cuando se hace sobre ideas o simplemente opiniones, cuando es civilizado, cordial, educado, cuando no se cae en agresiones estériles que lo único que demuestran es la falta de fundamentos o incluso convicciones.
Es tan respetable y valiosa su opinión como la nuestra, discrepar es sano y no necesariamente tiene que tener la razón `total´ uno u otro, siempre hay variantes intermedias, siempre existe la posibilidad de consensuar caminos.

La realidad es que hay muchos vecinos absolutamente desinteresados en la posibilidad de involucrarse en alguna actividad o movimiento político y los hay que les encantaría o de hecho ya lo están haciendo.

Y cuando nos referimos al tema no hablamos de politizar, sino de hacer política. Hoy la mayoría de los que encabezan las cruzadas en contra de la Delegada fueron o aspiran ser candidatos, a Delegados o a cualquier cargo que les ofrezcan. Los que se reúnen con Arroyo para hablar bien de la Delegada casi con obsecuencia y sin mirar atrás sus propios caminos recorridos en la política, también.

Pero por suerte esto no significa que todos los que se arriman a participar en movidas de cualquier tipo vayan necesariamente detrás un carguito. Hay muchos que viven de su trabajo y no aspiran a dejar de hacerlo, simplemente les gusta y a veces hasta les apasiona la posibilidad de participar de una actividad que sin duda, si se hiciera bien, podría hacer la diferencia.

La diferencia entre un país que crezca, sea seguro y equitativo con sus habitantes, en el que se pueda opinar diferente sin temor o sin mordazas o uno que se estanque o retroceda, que no de igualdad de oportunidades, donde la seguridad pase por la falta de información a los ciudadanos y pensar diferente sea causal de despedido.

También la diferencia entre una delegación como la nuestra, en la que las decisiones de una Delegada, que poco la conoce, influenciada por un reducido entorno que le hacen oír, o lo que es peor hacer, lo que quiere y una en la que la participación activa de vecinos agrupados, como decíamos, según las ideas y aún el color político y con continuidad, no de manera espasmódica ante tal o cual hecho concreto, puedan mostrarle que para nuestros barrios, nuestros abuelos, nuestros jóvenes, hay otras prioridades.

Ahora que está de moda “poner en valor”, hasta las calles “ponen en valor”, no las arreglan, no las mantienen, las ponen en valor. Para los vecinos las calles siempre tienen valor, incluso destruidas, el valor que les da ser nuestro a camino a casa. No hace falta que las pongan en valor, el valor se lo dan los que las recorren, hace falta que las arreglen y mantengan y que las prioridades y la planificación no pasen por quién vive en esa calle si no realmente por cual es la que más la necesita, porque mientras Padre Querini parece una autopista, en Ciudad de Roma se siguen encajando los autos después de que llueven dos gotas.

La planificación, el ordenamiento, no pueden pasar por una persona, sin contralor de ningún tipo, sin evaluar con distintos sectores salvo con un coro de obsecuentes, este era el fundamento principal de un consejo vecinal, la diversidad de opiniones, de prioridades, pero sobre todo el control de una gestión.

Lamentablemente, nuestras experiencias de Delegados, tanto electos como impuestos, fueron tan malas, que a muchos se les fueron las ganas de participar, pero, en nuestra humilde opinión, como ya lo dijimos e insistimos, hasta que no nos sentemos a debatir nuestro presente y nuestro futuro, agrupados según las ideas o el color político, en esos locales vacíos con carteles en las puertas y mesas adentro donde entre mate y mate se tejan ideas al mejor estilo “jabonería de Vieytes”, no vamos a dejar de ser los pichis del patio trasero de Mar del Plata.

 

Miriam Leo
Directora
miriamleo@gruposierra.com.ar

Deja un comentario

Tu email no será publicado

A %d blogueros les gusta esto: