Editorial: A brillar!

Casi todos los años en diciembre hablamos de lo mismo, la mirada hacia atrás, el balance de fin de año, los proyectos realizados, los objetivos cumplidos, los tropiezos a veces superados, las alegrías, nostalgias, risas y lágrimas y los sueños por cumplir.

Este año decidimos darles la misma oportunidad a algunas entidades de la zona, a algunos de los que hacen, a veces mejor, a veces no tanto, pero de una u otra manera le ponen el hombro y buscan mejorar las cosas no sólo para ellos mismos, sino también para otros.

Llega esta época y buscamos cerrar etapas, realizar cambios, como si las a las 24 horas del 31 todo empezara de nuevo, de cero, distinto, cuando el riesgo verdadero sería convertirnos en calabazas….

Pero a esa hora, durante estos días, todos, o al menos la mayoría, intentamos tener buenos deseos para los otros, buenos pensamientos, paz, amor, felicidad, prosperidad…, son las palabras más usadas en las tarjetas y los saludos, mientras otros siguen con la necesidad de devorar el mundo.

Cuenta una leyenda, que una vez, una serpiente empezó a perseguir a una Luciérnaga; ésta huía rápido de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir. Huyó un día y ella no desistía, dos días y nada. Al tercer día, la Luciérnaga paró y fingiéndose exhausta, dijo a la serpiente: – Espera, me rindo, pero antes de atraparme permíteme hacerte unas preguntas.
– No acostumbro dar éste precedente a nadie pero como te pienso devorar, puedes preguntarme.
– ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
– No.
– ¿Te hice algún mal?
– No.
– Entonces, ¿Porque quieres acabar conmigo?
– Porque no soporto verte brillar.
La luciérnaga se atrevió a recabar esa información, porque quería entender la situación que a todas luces le parecía sin sentido. Una vez enterada del adormecimiento y la envidia de la serpiente, se limitó a sonreír y volar más alto y rápido aún, con lo que la serpiente se quedó con ganas de ese bocado tan luminoso que demostró estar fuera de su alcance.
En un guiño final de su luz, el bichito alado le gritó a la serpiente, muy encima de ella: -“Es hora de que aprendas a brillar tu misma de un modo tan hermoso que aún nosotras las luciérnagas, observemos con admiración, tu gran resplandor”

Considera tu historia personal, que te hizo ser quien sos, con tus defectos y virtudes, cree profundamente en tí mismo, en lo que sos capaz de hacer y lograr, intenta iluminar con brillo propio y volar alto, porque cuanto más brilles y más alto vueles, más serás un faro de inspiración para los demás, porque nunca sabemos cuando será nuestra luz la que permitirá salir a otros de la oscuridad.

Les deseamos a todos que pasen unas felices fiestas y un 2019 lleno de logros y sueños cumplidos en el que no dejen de brillar.

Miriam Leo
miriamleo@sierradelospadres.com.ar

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