Ya no hay chivo expiatorio

Visto lo ocurrido en los últimos tiempos en Sierra, podríamos decir que Dios está por acá de vacaciones, o que Pulti tiene un “Dios” aparte.
En pocos meses, tres enormes ramas de árboles de la calle Argentina, única entrada al barrio, cayeron sin hacer un solo rasguño a nadie, ni a nada. En la esquina de Argentina y Arturo, en Argentina y Adolfo y la última en Argentina y Aldo, las dos primeras en día domingo y a la mañana temprano, la tercera en día de semana pero en plena temporada y en medio de terrible tránsito atravesó en diagonal casi de esquina a esquina toda la calle, originando a los pocos metros en medio del caos de tránsito que una de las 4×4 0km de la policía colisionara contra un auto particular.

Tal vez el municipio pueda creer que está resguardado de responsabilidad sólo por haber intimado a los frentistas a realizar las extracciones, pero el espacio es público y por ende su responsabilidad. Si los frentistas no cumplen con esas intimaciones, la comuna, ante el peligro que representan, no se puede sentar a esperar una desgracia y debería extraerlos y cobrarles si correspondiera a quienes debieron hacerlo.

Picadas en el circuito y en otras calles de la zona, micros escolares habilitados circulando sin seguro, autos que circulan, entran y salen a altas velocidades y brillan por su ausencia carteles indicativos de velocidades máximas, inspectores de tránsito y reductores de velocidad.
Menores que siguen repartiendo folletos en el arco aunque esté prohibido poniendo en riesgo sus vidas, esos chicos ¿son invisibles a la vista de los funcionarios?, seguramente tan invisibles como el Parador Turístico que no abren.

Mientras los automovilistas les gritan furiosos a transeúntes que caminan por el medio de la calle principal, ellos contestan “¿y por dónde querés que vaya si no hay veredas?”.
Un día se incrusta un auto en una casa, un micro lleno de chicos en un cerco, un camión de repartos en un comercio, a la semana siguiente atropellan un perro, qué esperan otro muerto.

Qué pasa que no quieren actuar, un comercio que vende alcohol sin REBA ni habilitación no se clausura, no ordenan el tránsito, no ordenan las veredas, muchas “tomadas” a lo largo y a lo ancho del barrio por vecinos prepotentes. No limpian, no juntan la basura, no iluminan, no bachean, no cumplen las promesas como la del gas y encima… nos mienten como a chicos cuando dicen “hemos llegado a Sierra con una inversión cercana a los tres millones y medio de pesos” cuando la “inversión” encima con fondos de la Nación, no llegaba ni a quinientos mil.

No actúan, no ordenan, no arreglan, no limpian, no cumplen, solamente nos mienten.

Pulti, de la sintonía fina de la que habla la Presidenta, no parece entender nada, y ahora sí, ya no hay chivo expiatorio, las responsabilidades o las culpas no son del Delegado, porque es “su” Delegado, porque está puesto o dejado por él, de él y de sus funcionarios vienen la desidia, las mentiras y la grosera ausencia del estado municipal.

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