De Nacho el terrible a Chef internacional

Esta es la historia de un muchacho que pasó su adolescencia en Sierra, podría ser la de muchos otros, en esa etapa era criticado y poco tolerado como el resto de sus pares hace diez años… ahora sigue pasando, aunque tengan otros nombres. La adolescencia es una enfermedad que se cura con el tiempo, sólo hay que quererlos y saber esperar.

Nacho Cofone ya tiene 25 años y pasó de ser “Daniel el Terrible” a reconocido Chef internacional ¡y hasta sale en las revistas especializadas! Él recuerda a la Sierra con cariño y si bien desde que se fue a vivir a Europa hace ya 10 años ha cambiado mucho en su estructura éste es su “lugar en el mundo”. En una entrevista con Nueva Sierra cuenta su presente, sus travesuras de chico y sus proyectos.

“TODOS HACÍAMOS LO MISMO”
“No sabía que me tenían como ‘Daniel el Terrible’ en la escuela siempre me han dicho que en las notas me iba bien pero lo que me faltaba era conducta, es como el dicho ‘hazte la fama y échate a dormir’, la verdad muy terrible no he sido” dice entre risas y aunque se crea “un santo” la cara de vago que conserva lo vende. Aún usa gorrita y tiene los ojos achinados de tanto sonreír, la simpatía no la perdió y aunque al hablar mezcle un poco los idiomas se le notan las raíces.
Vivió desde los 11 años hasta los 16 en Sierra de los Padres pero ese poco tiempo significaron “los años más felices de mi vida, por las experiencias, los amigos, el lugar” asegura y la mirada se le llena de recuerdos. “Pasé de vivir en Mar del Plata que es mucho más quilombo a la Sierra que es más tranquila, entonces estaba acostumbrado al movimiento” alude en su “defensa”.

“Jugábamos al fútbol todos los del barrio, a mi me gustaba mucho, a la noche nos juntábamos a tocar la guitarra, tomar una cerveza y éramos todos de diferentes edades, podíamos hablar de cualquier cosa” rememora.
Pese a que las vecinas se quejaban por el ruido, la pelota, la música, etcétera, Nacho se considera uno más del montón, o se refugia en el “todos hacíamos lo mismo” o en el “tampoco teníamos un lugar especial donde juntarnos y no molestar”. “No soy el más bueno pero… eran cosas de chicos” dice y aclara “aunque ahora de grande me sigo mandando mis cagadas”.

Este periódico le dio la posibilidad de enumerarlas, recordar las macanas asegurándole que nadie se iba a enojar pero él se niega, quizás prefiera guardarlas en su memoria y traerlas al presente cuando se junta con los amigos de aquella época a comer algo que -como siempre- él cocina. “Eran travesuras, cosas así… no he matado a nadie” sintetiza y lanza una carcajada.

De alguna manera en sus relatos y sus silencios de esa época, se desnuda el reclamo aún actual, de chicos y adolescentes que no tienen su espacio para juntarse, pelotear o hacer una guitarreada.

SU PRESENTE COMO CHEF
Con 16 años y en plena crisis económica, la familia de Nacho, como muchas otras decidió cruzar el charco y buscar un futuro mejor en el viejo continente. “Me fui en 2002 a vivir a Europa, primero a España, a Ibiza, a terminar el colegio pero como no podía estudiar, tenía que esperar al año siguiente, hice la temporada en Andorra, un principado muy chiquito que se encuentra entre Francia y España. Ahí empecé a trabajar en la cocina de un restaurante y me di cuenta que me gustaba muchísimo e iba a ser mi profesión” comenta.
“A raíz de eso fue que me fui a vivir a Barcelona, me puse a terminar el secundario e hice la Escuela de Cocina 3 años allá” agrega. Fueron en total 5 años en los que al mismo tiempo tuvo “la suerte de poder trabajar en lugares muy buenos, con chef muy importantes y aprendí mucho, poco a poco me gustaba mucho más” afirma.
Después se mudó a Francia, primero estuvo en el norte y ahora en el sur, en un pueblo que se llama Montpellier.
En sus años en la gastronomía se ha especializado en las cosas saladas, los platos calientes, ya que lo dulce no le gusta mucho. Para él la cocina “es un oficio que te permite también expresarte” y lo ve “como un arte porque la elaboración, la presentación y la decoración de un plato hay veces que parecen una pintura” enfatiza.
“Seguramente cuando vuelva me iré a vivir a Polonia un par de meses porque tengo la posibilidad de viajar a ese país” dice y planea trabajar más en “la cocina fusión que es mezclar una comida típica de un país con una de otro”, para ilustrarlo burdamente una “empanada de sushi”, por ejemplo. A lo largo de estos años ha tenido la posibilidad de conocer la cocina italiana, española, francesa, la japonesa y por supuesto la argentina, entonces “de a poquito he preparado y me he perfeccionando en eso” agrega.

“MI LUGAR EN EL MUNDO CUANDO SEA VIEJO ES ACÁ EN LA SIERRA”
Por lo pronto Nacho está de vacaciones en la Sierra pero su futuro es bastante incierto aunque los sueños siguen intactos. “Renuncié del restaurante en Francia para venir de vacaciones con la familia y como tengo la posibilidad de tener un oficio que tiene mucha demanda puedo hacerlo” asevera.
En estos diez años recién volvió a la Sierra el verano pasado y asegura que lo “shockeo” mucho, “cuando me fui hace diez años era más un pueblito y ahora está muy desarrollado, la verdad es que no me ha gustado” confiesa. Dice que para su gusto hay “demasiados negocios, galerías, no está la tranquilidad que teníamos cuando éramos chicos, es más tengo fotos de chico en la entrada que era todo terreno y jugábamos ahí, ahora hay negocios”.
“El día de mañana sueño poner un restaurante de cocina internacional o algo así, sé que mi lugar en el mundo cuando sea viejo es acá en la Sierra porque me gusta muchísimo, la esencia de la Sierra sigue siendo la misma, el lugar, el verde, los paisajes, lo que no me gusta es la mano humana que hay explotando el lugar” finaliza.
Por Julieta Pomphile

1 comentario para 'De Nacho el terrible a Chef internacional'

  1. Felisa dice:

    Conozco la trayectoria del Chef Ignacio Cofone, ojalá cumpla su proyecto y nos permita disfrutar de su excelente cocina.

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