Editorial: Scioli no pinta su aldea

Muchas veces se estimula la participación, la convocatoria a cumplir determinados objetivos, a fomentar la mejor calidad de vida de una comunidad, intentando hacer que cada uno tome conciencia de que si no tiramos la basura a la calle, si mantenemos nuestro parque limpio, nuestra casa iluminada, si levantamos el pie del acelerador, si respetamos las normas, las colas, si le damos el asiento a una embarazada, una mamá con un niño en brazos o un anciano, estaremos aportando un granito de arena para que otros también lo hagan y así tener la posibilidad de vivir todos en un lugar mejor.

Una de las frases que simboliza esta estimulación es “Pinta tu aldea y pintarás el mundo” donde León Tolstoi, novelista ruso de profundo pensamiento social y moral, sintetiza el poder de la iniciativa y el genio creador de cualquier persona que plasme una buena idea que beneficie su entorno inmediato.

El gobernador Scioli, parece que escuchó la frase y le gustó, pero no la entendió bien y se puso a pintar toda la provincia de naranja.

Mientras las escuelas no pueden dar clases porque se llueven los techos, por las precarias instalaciones eléctricas y la falta de seguridad, él organiza recitales con gigantescos carteles de la provincia, siempre naranjas.

Mientras la seguridad en la provincia es un caos él la inunda de paradores turísticos no señalizados, también naranjas. Ahora, cuando los turistas pasan por la rotonda del Coyunco, ante el enorme cartel que reza Mar del Plata, se preguntan ¿dónde queda Sierra de los Padres? Esto antes no pasaba.

Lo que es peor, cuando llegan a Sierra de los Padres comienzan a preguntar ¿dónde hay una Oficina de Informes? “se la pasó de largo hace 4 kilómetros”, pero como no quieren volver, se conforman como antes con los datos que consiguen de algún lugareño de buena voluntad.

Es tan así, que muchos comerciantes de la zona, siguen a pesar del Parador que lo iba a evitar, repartiendo de manos de menores sus folletos en el arco de entrada al barrio.

Scioli no sabe que el Coyunco no es la entrada a Mar del Plata, ignora al Partido de General Pueyrredon, tan engañado lo tiene el gallego Aldrey, su socio en la feliz, que cree que por estos pagos todo está bien y que todo es su Mar del Plata. Y su otro socio, el que debería poner la cara, el Intendente Pulti, es tan obsecuente y cobarde, que es incapaz de decirle, Mar del Plata empieza en la rotonda del Hipódromo y contarle que en esta zona las cosas no están tan bien como cree, para enrostrarnos semejante cartelito.

El gobernador cree que pintando todo de naranja y usando chaleco y corbata naranja, pinta su aldea y la embellece y la gente necesita otras cosas además de sus carteles y sus recitales.

Que se ocupe de la educación, para que nuestros chicos puedan tener clases todos los días y en escuelas dignas, de la inseguridad, para que las familias bonaerenses puedan vivir tranquilas en el lugar que elijan.

Que se ocupe de acercar el deporte a los jóvenes, él, que se jacta de haber practicado natación, tenis, básquet y pelota paleta, siempre como deportista federado. Y que llegó a la política no por su militancia, ni por su preocupación por el bienestar social, sino por el sólo hecho de haber sido conocido por su accidente en un deporte, caro si los hay, como es la motonáutica, típico del menemato.

Hoy Scioli no es el mejor ejemplo para los ciudadanos de la provincia de Buenos Aires, y menos para los jóvenes, no nos confundamos, lo que él hace, no es pintar su aldea.

Por Miriam Leo
miriamleo@gruposierra.com.ar

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