13º Aniversario: Trece años

Con este número se cumplen 13 años de Nueva Sierra, con sus más, con sus menos; ha ido creciendo y madurando, podríamos decir que se encuentra en plenitud, con una posición crítica, inteligente e independiente, con una orientación ideológica firme y coherente, que puede que guste o no, que puede compartirse o no, pero que con su estilo particular sin duda alguna ha ido dejando una huella indeleble al reflejar cada uno de los momentos de la historia reciente de nuestra pequeña urbe. Este ejercicio de periodismo libre sólo ha sido posible gracias a esta aún incipiente democracia de la que gozamos en estos días.

Democracia que no será plena, ni completa en tanto y cuanto no se logre terminar con los bolsones de sectores reaccionarios que sistemáticamente han fomentado la destrucción del aparato productivo del país, instaurando el reino de la especulación, los responsables de haber hecho desaparecer lisa y llanamente la cultura del trabajo reemplazándola por la cultura de la corruptela y los negociados; los que sumergieron generaciones en el desempleo, subempleo o el exilio económico; los defensores a ultranza del modelo económico liberal que produjo la mayor acumulación de riquezas de la que se tenga memoria de las minorías que más tienen y que dejó a los sectores de menores recursos en muchos casos con las manos vacías y los estómagos hambrientos, generando además la mayor deuda externa de nuestra historia, los que expropiaron los ahorros de la clase media y se robaron el dinero de los jubilados para realizar pingues dividendos en inversiones especulativas.

Los que promovieron el aumento del consumo de drogas para favorecer el negocio del narcotráfico; los que desfinanciaron y vaciaron una estructura educativa que era ejemplo en Latinoamérica y adonde acudían jóvenes de todos los países en busca de una educación terciaria superlativa, los que condenaron al éxodo a nuestros mejores cerebros y científicos; los que alentaron la discriminación y llevaron a la marginalidad a amplios sectores de nuestra sociedad por tener creencias religiosas diferentes, por tener una sexualidad diferente, por tener un origen étnico o apariencia diferente, acuñando expresiones como “negro de mierda”, ”puto de mierda” o “judío de mierda”.

Los que dieron desde las sombras y a veces desembozadamente apoyatura civil a la dictadura militar; los que apañaron el envío de chicos sin ninguna experiencia militar a una muerte segura en Las Malvinas, los que se robaron las donaciones; los que aplaudieron las leyes de Obediencia debida y Punto final; los que creyeron que podrían seguir engrosando sus arcas indefinidamente, sometiendo a las mayorías a la miseria y la ignorancia, acallando las manifestaciones de descontento, expresadas por aquellos con mayor conciencia política en las distintas formas de lucha popular y por aquellos carentes de ella en la violencia delictual irracional, con el simple y deleznable recurso del accionar criminal de las Fuerzas Armadas.

Son los mismos que ahora no toleran el ver como se van cercenando sus privilegios de otrora, como poco a poco van saliendo a la luz los crímenes y atrocidades cometidos y como dentro de la ley se castiga a los culpables.
Son los mismos que ahora ponen el grito en el cielo por la aprobación de la nueva Ley de Medios que pone fin al monopolio de la información, los que no vacilan en organizar cuanta campaña sucia se les ocurra a sus mentes afiebradas, desinformando, ocultando, mintiendo y tergiversando.

Son los mismos que ahora en un país en franco crecimiento económico, que ha recuperado notablemente los niveles de empleo y bajado notoriamente los índices de pobreza e indigencia, son los agoreros del Apocalipsis de la economía, los que se opusieron a la recuperación de Aerolíneas Argentinas y de YPF para el país, con argumentos que no logran esconder un infame cipayaje, los que roban, ocupan, usurpan muchas veces con métodos violentos tierras que pertenecen desde tiempos ancestrales a los pueblos originarios despojándolos por sobre todas las cosas de su sentido de pertenencia; los mismos que aplauden los cortes de ruta de los “hombres” de campo y despotrican por los piquetes de los sectores populares.

Los mismos que ahora frente al clima de inseguridad y de violencia se rasgan las vestiduras pidiendo a gritos “mano dura”, como si no hubiéramos tenido suficiente, como si no hubieran sido ellos mismos los creadores de este monstruo que creyeron en su soberbia que iban a poder manejar con facilidad y ahora que se les escapo de las manos y se ha instalado en sus propios jardines, exigen de terceros la solución inmediata de un problema extremadamente difícil de resolver.

Son los mismos que ahora se opusieron a la Ley de Matrimonio Igualitario y se oponen a una Ley que reglamente el aborto con argumentos dignos de la Santa Inquisición, los que se opusieron a que el Estado vuelva a manejar los dineros de los jubilados, los que se oponen a una ley que termine con la financiación por parte del Estado de la Iglesia Católica; son los mismos que ahora se horrorizan porque nuestra embajadora en Inglaterra, Alicia Castro, tuvo el atrevimiento de preguntarle al Ministro de Relaciones Exteriores de Inglaterra con educación, diplomacia y en forma y lugar pertinentes “si no piensan sentarse en la mesa de negociaciones y darle una oportunidad a la paz”.

A estos señores que vienen sirviéndose y expoliando a nuestra querida patria, no necesitamos ir muy lejos para encontrarlos, nomás en nuestra cercana Mar del Plata todas las decisiones políticas y económicas de importancia se toman desde una cómoda y elegante oficina con hermosa vista al mar. Y acá en nuestra patria chica con seguridad en estos días han presentado candidatura en las próximas elecciones para la Delegación Municipal de Sierra de los Padres varios representantes genuinos de diferentes sectores retrógrados.

Trece años no es poco, para poder disfrutar de muchos más no tenemos otra alternativa que valorar, defender y mejorar ésta nuestra Democracia, de a un granito de arena se hace el desierto.

Por Pedro Francisco D’Elía

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