Hasta los municipales mostraron su descreimiento

Las dos asambleas vecinales del Presupuesto Participativo 2012 que se realizaron en el mes de mayo, tuvieron como escenario destacado, precisamente la falta de participación. En ambas el número de vecinos no superó los veinte, y eso que por el clima pre electoral, hubo presencia de candidatos que difícilmente hubieran estado allí en otro momento, además de que en las dos se repitió en su mayoría la asistencia de los mismos.

Como corolario de la primera, se firmó una nota para enviar al municipio solicitando mayor difusión antes de la siguiente. Uno de los vecinos dijo, “así como me hacen llegar a mi casa la boleta de la Tasa de Servicios Urbanos, deberían adjuntar una invitación si de verdad quieren que participemos”. Al mejor estilo Sociedad de Fomento, el Pesupuesto Participativo se difundió en la zona a través de hojitas pegadas en los comercios.

El resultado fue una segunda asamblea con menos gente, pero con la presencia de Luis Grasso, coordinador de los proyectos del Presupuesto Participativo. El esfuerzo de ese hombre por despegarse de la conducción del ejecutivo municipal fue de coloso, su esmero en tratar de convencer a los tres gatos locos que participaron de las bondades del PP digno de admiración. Las anécdotas que contó a los vecinos en tren de querer este congraciarse fueron de terror. “¿Ustedes creen que la plata para hacer estos proyectos el municipio la tiene?” preguntó y al instante respondió, “Nooo, pero de alguna manera de partidas de Nación o de provincia, sobre todo de Nación, la van sacando para poder hacer tarde o temprano, algo de lo que piden los vecinos en estas asambleas, entonces lo que tienen que hacer es aprovechar esta oportunidad para pedir lo que necesitan”.

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