Orgullo serrano

Varios son los temas que nos vienen a la cabeza y que no quisiéramos dejar de lado.

Pero seguramente el principal, más allá de que no es la primera vez que pasa, igual siempre hace falta resaltarlo. Porque habla bien de nuestra comunidad, de nuestra gente.

Dos eventos se realizaron para reunir fondos para un costoso tratamiento oncológico que necesita un vecino y que implica viajar a Estados Unidos indefectiblemente, con todos los gastos que eso requiere.

Muchos, pero muchos, se acercaron y colaboraron como pudieron. La verdad es que es emocionante ver la solidaridad de la comunidad en los momentos difíciles de nuestros vecinos.

Las mujeres sirviendo, los hombres cocinando, los comerciantes que donaron cantidad de regalos para los premios de los sorteos y los bingos. Tantos que compraron entradas aún sabiendo que no podrían asistir. Nuestros artistas, esos capaces de cantarnos y alegrarnos en cualquier momento, de lograr que cada situación sea más amena.

También el 2 de Junio fue el día del Bombero Voluntario, otra muestra de solidaridad, hombres y mujeres, muchos de nuestra comunidad, otros que vienen de Mar del Plata, pero todos poniéndose al servicio de nuestra zona. Sin horarios, sin amiguismos, sin intereses de ningún tipo, están preparados y dispuestos a auxiliarnos y acompañarnos en los momentos más difíciles.

Vale recordar el trabajo de muchos vecinalistas, seguramente no todos, pero muchos, y nos referimos no sólo a los que trabajan desinteresadamente en cooperadoras escolares, sociedades de fomento, iglesias y otras instituciones con el sólo afán de mejorar desde su pequeño rol la calidad de vida de sus vecinos, sino también a los que asumen iniciativas, como la de un club –sólo como ejemplo- y a los que de acuerdo a sus posibilidades, se acercan a colaborar con esas instituciones, participan de las reuniones, las asambleas, reclaman y se manifiestan cuando hace falta, en definitiva acompañan la vida cotidiana de la comunidad y sus necesidades.

Son las cosas que nos unen y fortifican como sociedad, las que refuerzan nuestro sentido de pertencia y que contrarrestan las malas praxis de los adictos al poder, por el poder mismo o por lo que se llevan al bolsillo y no para usarlo en beneficio de todos.

Son las actitudes que construyen, las que se hacen con amor, las que marcan la diferencia con las manifestaciones viscerales que surgen del resentimiento, del odio o del egoísmo.

Son las que nos hacen, a pesar de todo, enorgullecernos de ser serranos.

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