Ahora sí, ya tiene cura el pueblo

El domingo 17 de junio, coincidiendo con el día del padre, el señor obispo Monseñor Antonio Marino, presidió la celebración de la Santa Misa, para oficiar la toma de posesión de la parroquia por el cura párroco Pbro. Enrique Luis Pío. Es una liturgia muy significativa para la feligresía católica que recibe en la comunidad al sacerdote que desempeñará las actividades pastorales en toda la región.
Los sacerdotes diocesanos que ejercen el ministerio en las parroquias, se preparan específicamente para ayudar al obispo en el pastoreo del territorio diocesano. El cura párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Pilar llevará adelante las actividades para facilitar la atención espiritual de toda la comunidad, para reconfortar con la gracia de Cristo y seguir compartiendo en la unidad el mensaje del evangelio. La parroquia de Sierra tiene comunidades conformadas en otras localidades que pertenecen a la zona como en Santa Paula, Gloria de la Peregrina, la Reducción del Pilar en la Laguna de los Padres, dándole una gran amplitud de acción para responder ante las necesidades e inquietudes de la gran comunidad católica que vive en toda esta zona. Es una gran alegría para la comunidad católica poder contar nuevamente con la presencia y permanencia de un sacerdote, que se suma como un vecino más, con una disponibilidad muy importante, para seguir trabajando junto a todos el mensaje del Evangelio.
La vida en torno al templo presenta de inmediato un gran cambio en el vecindario con la atención de la secretaría para todos los trámites, las visitas y bendiciones del sacerdote a los hogares, la misa diaria, los ratos de adoración y oración. La expectativa ante la promesa del obispo de nombrar un sacerdote era muy grande. Esta espera fue vivida en la parroquia con una intensa oración, esperando el anhelado nombramiento por la máxima autoridad diocesana.
Luego de la celebración un vecino dio las palabras de bienvenida, y como cierre de la misa un amigo personal del sacerdote tocó la guitarra y cantó un tema folclórico en homenaje a todos los padres presentes en su día.
Para terminar con un brindis en el que se encontraba una importante concurrencia de vecinos de General Madariaga que quisieron despedir a su «cura gaucho» como ellos lo llaman.

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