Editorial

CHICOS, NOS ABURREN

Pasan los años, las temporadas, los meses, todo pasa menos los temas y los problemas, que espasmódicamente con intervalos de tiempo diferentes se repiten una y otra vez.

Es lógico que todos los años tengamos que hacer las crónicas de las mismas fiestas patronales, los mismos eventos escolares, el corso, el carnaval Chapaco… lógico e incluso agradable por lo pintoresco de esos encuentros populares y culturales. Pero tener que repetir cada año e incluso con más frecuencia temas como luminarias, calles, seguridad, gas, basurales, escuelas con problemas edilicios, entre otros tantos, es francamente aburrido.La incapacidad en algunos casos, la lentitud o la inoperancia en otros, la corrupción con la que maneja el ejecutivo municipal algunos fondos como los del Plan Nacional de Seguridad Ciudadana sólo como ejemplo, hacen que la agenda de temas a resolver por los estados provincial y municipal en la zona se repita incansablemente.

Es cierto que en parte también es responsabilidad de los vecinos, nos juntamos en el arco, pedimos veinte cosas, todas igualmente importantes, hacen una y dejamos de reclamar por las otras diecinueve, y esas que quedaron sin resolver se siguen acumulando hasta que el vaso desborda, ahí de nuevo nos movilizamos, protestamos y resuelven otra cosita y nos quedamos siempre con el vaso lleno de agua hasta que cae otra gota y vuelve a desbordar.

No somos lo suficientemente claros ni específicos en los reclamos, no estamos organizados, no nos sentimos suficientemente bien representados por autoridades ni instituciones, en las que habitualmente no participamos ni siquiera en las asambleas, generando el clima propicio para que los que tienen que dar soluciones evadan sus responsabilidades.

Lo que es peor, esas fisuras que provoca la desorganización, sirven para que se vuelvan a filtrar personajes que hace años demostraron que iban por el bolsillo de los vecinos, que incluso en alguna de estas esporádicas reuniones de seguridad surgió claramente que estaban detrás de algunos de los hechos delictivos que la mayoría repudiamos, por cuestiones de recaudación o por cuestiones inmobiliarias, o robándonos desde la Cooperativa o la Sociedad de Vecinos, pero siempre buscando llevar agua para su molino. Durante años, luego de que quedaron expuestos, se cuidaron de no mostrarse en reuniones abiertas, ahora pretenden reaparecer, lobos con piel de cordero, y vuelven con las mismas viejas intenciones. Meterse otra vez en instituciones que con el tiempo se fueron saneando, dividir, reinar y lucrar.

Así que, a la inmensa mayoría de los vecinos, organicémonos, no cejemos en el intento de lograr los objetivos que hacen al bien de todos.
A los que en su época manejaron la Sierra como un coto privado, les avisamos que ya no es la misma, somos muchos más y ya no queremos ser gobernados por alguien no elegido, también a Sierra llegó la democracia.
Y a los funcionarios, estaría bueno que se pongan a resolver los viejos problemas, queremos cambiar de temas, queremos avanzar, no nos aburran más.

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