ENTREVISTA A CRISTIAN ROSSO: La “remó” y tuvo en vilo al país

Pocas veces, deportes no convencionales están en boca de todos los argentinos durante una semana. Los Juegos Olímpicos, cada cuatro años, hacen que hasta el más desentendido sepa el nombre del que hace gimnasia artística, el taekwondista que hizo emocionar a todos o el lanzador de bala que dejó la vida en cada tiro. Y hay un marplatense, que se forjó en las aguas de la Laguna de Los Padres, que estuvo en ese grupo: Cristian Rosso. El remero del Club Náutico, junto a Ariel Suárez, fueron cuartos en el Doble Par en Londres 2012, tuvieron una actuación histórica y pusieron a millones de argentinos frente al televisor para las regatas.
Apenas 45 días pasaron de la Final A. Los actuales campeones del mundo, los neocelandeses Nathan Cohen y Joseph Sullivan, los italianos Alessio Sartori y Romano Batista y los eslovenos Luka Spic e Iztok Cop, se subieron al podio, se colgaron la medalla y terminaron con el sueño de Rosso y Suárez que, igual, se metieron en la historia grande del remo, en una actuación que sólo se puede comparar con la de Guerrero-Capozzo y el oro alcanzado en Helsinki 1952.
El marplatense, ya más tranquilo, después del raid mediático, habló con Nueva Sierra de lo que pasó, de lo que viene y de la Laguna de los Padres, su lugar de cabecera para entrenar, que los tuvo a maltraer hace un tiempo y, ahora, está en condiciones acordes gracias a la naturaleza.

 “De a poco vamos cayendo en lo que conseguimos. En lo personal, me pone muy orgulloso, de mirar para atrás, no sólo el resultado, sino todo el proceso, todo lo que hicimos, todo el entrenamiento, toda la confianza que le pusimos al plan de trabajo para llegar de esa manera. Lo valorás mucho más. Quizás el día después de la competencia nos duraba la bronca por haber quedado tan cerca de una medalla, somos deportistas y todos los deportistas siempre quieren un poco más. Salvo que hubiésemos salido primeros siempre hubieramos querido un poco más. Pero ahora lo vemos de otra manera, ya estamos mucho más contentos que apenas terminamos”, explicó Rosso, sobre las sensaciones del cuarto puesto olímpico.
Como sucede siempre que termina una competencia de este tipo y se consiguen buenos resultados, los chicos que estuvieron pendientes o vieron en televisión que se hablaba mucho del remo, se interesaron en el deporte. “Lo bueno que generó esto, también, es que hay más gente que se quiere acercar al deporte. El tema es que el remo a nivel principiante, a nivel escuela, no hay una capacidad grande para albergar gente para aprender. Si habría una estructura más grande seguramente que habría muchos más chicos. Igual, hay mucha gente que remó alguna vez que se volvió a acercar y chicos que quieren aprender por el solo hecho de haber visto la competencia”, cuenta orgulloso el representante del Club Náutico.
La gloria muchas veces es efímera. No será la primera vez, que deportistas que pusieron la bandera argentina en lo más alto sean recibidos con honores, “usados” por las autoridades y, a medida que el tema se enfría, otra vez a pelear en soledad. O remar. “En un mes, dos meses, todos se olvidan lo que hicimos. Pero nosotros sabemos cómo es esto, estamos acostumbrados, lo hacemos por nosotros. Hoy en día ya volvimos a cero, a estar arriba del bote y te olvidás. Los resultados son buenos pero ya está, te sirven como parámetro para saber que vas por el buen camino, para saber qué mejorar, pero ya pasó, cada día que hay que entrenar, el que está arriba del bote sos vos solo y el apoyo es el mismo. Sí va a servir de acá al futuro, cuando tengamos que volver a ir a alguna de estas competencias importantes, pero hoy en día estamos bien, tenemos el apoyo que se necesita, no precisamos más”, aseguró Rosso.
Sin embargo, el hombre que es entrenado por Román Palet, destacó el trabajo que se está realizando desde el Gobierno Nacional para los deportes amateurs y no se olvidó el crecimiento que ha habido en el último tiempo: “Desde el año pasado, el ENARD compró una flota completa de botes para la Selección de Remo y tenemos para entrenar exactamente el mismo bote en el que competimos, así que en eso también estamos bien. Es impresionante lo que se logró desde la creación. Hay un antes y un después, en materiales, en viajes y en becas. En todo, cambió muchísimo. Antes la situación de los deportes era más complicada, mucho más trabados los procesos y ahora está más liberado, mucho más dinámico y hay un apoyo muy grande que ya hizo mejorar a los deportistas y seguirá dando sus frutos”, sentenció con un optimismo que ilusiona e incentiva.
Por último, no se pudo dejar de recordar, una nota de Nueva Sierra de hace poco más de un año, cuando tanto Cristian como su hermano Brian, se quejaban del estado de la pista de remo de la Laguna de Los Padres, y las algas que impedían que ellos pudieran entrenar ahí, porque estaban solos y por el deseo (y necesidad) de remar, se arriesgaban más de lo debido metiéndose al agua con el peligro que implicaba. “Sigo entrenando en la Laguna de los Padres, porque por suerte esa enredadera, que eran miles y millones de plantas, se ve que ha cumplido su ciclo, no sabemos qué pasó, pero de una semana a otra desapareció todo, impresionante. No vino nadie a sacarla, se fue sola. En ese momento fue muy duro, estuvimos un año prácticamente sin poder entrenar, teníamos la pista de 2000 metros y podíamos remar fuera de la pista en 200 metros, en medio de los juncos, porque justo no crecía la planta. Así que esperemos que no vuelva”, cerró entre risas.
En el horizonte de Cristian Rosso, está el Sudamericano a fin de octubre en Chile y el Campeonato Argentino a fin de noviembre, pero todo pensando en el Mundial de agosto del 2013. Y después volver a soñar con un nuevo Juego Olímpico, en Río de Janeiro 2016 y tener nuevamente al país, alentando a un bote de remo, en busca de una medalla.

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