Las callecitas de la Delegación, un cuento de nunca acabar

Un camión de recolección de residuos de la empresa 9 de julio se quedó encajado por el deplorable estado de las calles de la Delegación.
Esta vez fue en el barrio Gloria de la Peregrina, los empleados trabajaban con normalidad, pero luego del incidente tuvieron que suspender la tarea.
Desde la Sociedad de Fomento dieron aviso y más tarde un camión de la Municipalidad logró liberarlo.

Las calles de todos los barrios de la zona se encuentran intransitables, si bien la delegación, con el único equipo que tiene, intenta apaciguar la situación y el ánimo de los vecinos, lo cierto es que no da abasto debido a las lluvias y el prolongado abandono de la zona. Por otra parte trabajos inconclusos o hechos al sólo efecto de mostrar que se hace, pero sin la granza y las terminaciones necesarias empeoran la situación en algunos sectores.
Hace poco más de un mes, un grupo de vecinos se reunieron en el arco de ingreso a Sierra para denunciar las dificultades en el tránsito que hay en la zona, que imposibilita el acceso de los frentistas a sus casas, la normal recolección de residuos y el reparto de gas envasado.
Lo cierto es que ningún barrio de la delegación escapa a esta situación que desde hace años es grave y empeora.
No sólo para quienes tienen la suerte de manejarse en vehículo es complicado, la peor parte se la llevan los peatones, prácticamente sin veredas transitables patinan en el barro mientras esquivan pozos y charcos y ante el paso de algún auto intentan correrse a un lado tratando de no caer en una zanja.

MAL DE MUCHOS CONSUELO DE TONTOS
Mientras tanto ante los reclamos suele surgir la respuesta fácil “toda Mar del Plata está igual”. Y es cierto, vecinos de la zona sur de General Pueyrredon, que corresponde a la delegación puerto, primero embarraron el hall del palacio municipal en reclamo por el estado en el que viven los vecinos, hace pocos días en otra manifestación, colocaron zapatillas embarradas y un cartel que rezaba “Huellas de la Ciudadanía Invisible”. No hay derecho que los vecinos tengan que vivir de esa manera y además gastar su tiempo y recursos para reclamar una y otra vez, mientras los funcionarios, cientos y cientos de ellos empezando por el Intendente, además de cobrar abultados sueltos, minimizan los problemas de los vecinos, los ningunean, los invisibilizan. Que Mar del Plata esté toda igual, no debería ser una respuesta, debería avergonzarlos.

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