Editorial: Tarjeta roja

Muchas veces decimos que hay personajes que no resisten un archivo, que podríamos sacarles tarjeta roja aún antes de empezar un partido, enseguida se nos va el pensamiento a los políticos, pero también podríamos pensar en cualquier otro e incluso en instituciones.

Pero como no queremos que nos saquen la tarjeta roja a nosotros, a pesar del principio de decepción, por la respuesta del intendente electo que nos deja para final, “Estoy cerrando el gobierno central. Después los entes y después delegados. Con lo cual todavía no.”, vamos a darle el beneficio de la duda y pensar que sólo es porque lo está pensando muy bien y realmente quiere al mejor de todos para gestionar nuestra delegación.

En nuestra editorial anterior decíamos que “No planificar es planificar el fracaso”, que estamos a punto de empezar un nuevo ciclo democrático y deberíamos como mínimo intentar empezarlo con la cabeza abierta, sin prejuicios y dándonos la oportunidad de crecer en el disenso y en las diferencias para poder debatir como ciudadanos cómo queremos vivir y que las necesidades y las urgencias, que en nuestro caso llevan décadas, no impugnen la posibilidad del dialogo con los nuevos actores políticos, dándoles, pero sobre todo dándonos la chance de “dar la discusión política”, planificar a futuro que queremos para nuestra delegación, con la esperanza de que esta vez, un nuevo intendente junto a un nuevo gobernador, entiendan que esto no es Mar del Plata, pero para que pase, tenemos que ser parte y entender que las soluciones y las obras que hacen falta, para que perduren, llevan tiempo, pero el primer paso es sentarse a pensarlas.

Si realmente el futuro intendente pone al frente de la zona a alguien “con los conocimientos, la idoneidad necesaria y fundamentalmente la capacidad de gestión que necesita la delegación”, tendríamos la esperanza de que se rompa un círculo vicioso de postergaciones, parches y decepciones.

Alguien que rompa con la costumbre de pegarle al primer mono que se acerque a la escalera para agarrar una banana (Ver Editorial “No sé, acá siempre fue así” en www.nuevasierra.com.ar), nos daría la posibilidad de cambiar la historia serrana y empezar de una vez por todas a hacer las cosas bien.

Miriam Leo
miriamleo@sierradelospadres.com.ar

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