La cooperativa hace agua

Todo indica que desde que nos dejó en vida el Contador Juan Carlos Ferrer, la Cooperativa de Agua cayó en picada libre. Cooptada por sus numerosos y carísimos empleados, con incidentes de averías cada vez más seguidos, con tarifas exorbitantes que en otro número evaluaremos, y con el armado de una red de internet clandestina. Si les sobraba tanto dinero, deberían haber iniciado por ejemplo, un proyecto de cloacas del agua que ellos mismos arrojan al barrio. O reinvertir en las cañerías actuales, sistematizándolas para terminar el trabajo que inició Ferrer, ya que los problemas son cada vez más seguidos. Y eso que estamos en invierno.
El pasado 2 de julio, de repente, tres cuartos del barrio se quedó sin el vital líquido. Los teléfonos de guardia sonaban pero nadie atendía, muchos vecinos se comunicaban a esta redacción para ver que podíamos hacer. Después, bastante después, enviaron un comunicado por las redes que más adelante evaluaremos. Aunque parece que las sociales son las únicas redes que les preocupan porque hasta pusieron una empleada para eso.
Sin ninguna explicación técnica, echando un halo de dudas como “el hecho es sumamente extraño y nos encontramos avocados en aumentar las condiciones de seguridad de nuestros equipos, así como investigando las razones de su ocurrencia”. ¿Qué insinúan? ¿Sabotaje? La realidad es que no deben ni tener profesionales en la materia, ya que un experto siempre sabe que pasó.

LOS DIRECTIVOS, BIEN GRACIAS
La gente esos días preguntaba quiénes eran los directivos. Acostumbrados a ver paseando todo el día, todos los días, por toda la sierra, una camioneta roja, quemando la nafta de los socios, algunos llegaron a creer que ese chofer es “la” cooperativa. Cuando volvamos a una reunión de seguridad y se hable de los “tipos que marcan” propiedades, pensemos en todo.
Pero sí, hay un presidente, Carlos Javier Rodríguez, abogado sin matrícula, y oriundo de Cañuelas. Dónde quedaron los tiempos en que desde la gerencia le sacaban la tira a todos “los nuevos”, y si no les gustaba lo que salía, inventaban una para difamar a los quejosos. ¿Ya no la sacan más? Deberían. Pero de Rodríguez vamos a hablar en otros números también. Cuando desde estas páginas quisimos ya hace unos meses consultarlo, nos mandaron a presentar una nota en mesa de entradas. ¿A quién se comió este personaje? No debe saber que acá somos todos vecinos, y ni Montenegro le pide a la prensa que presente notas para preguntar algo. De todos modos las cosas no están calmas en el Consejo de Administración, el presidente le confesó a una fuente habitual de Nueva Sierra que estaba esperando la asamblea “para sacarme de encima a cuatro o cinco del Consejo” que según parece no lo dejan hacer a diestra y siniestra. Algo huele a podrido en Dinamarca.

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