Editorial: Campaña por la buena onda

Ya se terminó el año, y estamos todos de balance para ver qué nos dejó y a qué nos condiciona para el próximo, algunos, al mejor estilo Solá silbarán y se harán los ‘tontos’, mejor no pensar.

Nosotros podríamos hacer un balance práctico: gas, basura, calles, bla bla bla… pero de alguna manera ya lo hacen otros desde sus instituciones, cada uno verá con quién o quiénes se sienten identificados o representados y con quiénes no.

Para nosotros ésta es una edición que nos movió el piso en otros aspectos, aquellos por los que muchas veces pataleamos desde estas páginas.
Mateo Itubide, sin dudas el verdadero ganador de La Voz Argentina, nos enseñó como se renuncia a un puñado de votos por amor a su lugar, a su Sierra, a nuestra Sierra. Nos dijo a su manera, esto es pertenencia a mi lugar, yo soy de acá.

Nicolás García, Rodrigo, Sebastián, Andrea, nos dan el ejemplo de cómo, de la nada, sólo por vocación y amor a su barrio, se puede crear un espacio cultural, un espacio de amigos, para sacar a nuestros chicos de la calle, entregando sin recompensas su tiempo libre, poniendo en riesgo sus propios instrumentos sólo para enseñar, para transmitir su vocación.

Todos jóvenes, muy jóvenes, que crecieron en la zona, que compartieron escuela, amigos y que no permitieron que les robaran la alegría, las esperanzas, los sueños.

Jóvenes que fueron rebeldes, que fueron traviesos, que se comieron los retos descontrolados de más de un director, docentes y vecinos. No son perfectos, no son santos, a no equivocarse, son buena gente, pero sobre todo son nuestros pibes. Pibes que como el resto poco recibieron de nuestras comunidades e instituciones.

Uno de los correos del lector, nos cuenta como por la música de una fiesta de 14 años un viernes a las 7 de la tarde tuvo que soportar los reclamos de vecinos y hasta la llegada de un patrullero a su casa. Y en el otro nos dicen no a la pirotecnia.

Que el no a la pirotecnia, no sea un no a la alegría, a la buena onda, que no sea un no la fiesta o a la felicidad ajena. Necesitamos empezar a ser más tolerantes, más comprensivos, a ser aunque sea un poco más felices por la felicidad del otro. A entender que los jóvenes y también los no tan jóvenes necesitan divertirse, festejar, pasarla bien, disfrutar y ser felices.

No hablamos de un vecino que tiene la música a mil los 365 días del año las 24 horas del día, ni de aquellas actividades que ponen en riesgo a las personas. Estamos hablando de festejos, reuniones, encuentros.

Porque aunque la vida para muchos no sea precisamente un carnaval, hay que vivirla, y es mejor vivirla con alegría, poniéndole buena onda, poniéndole música y cantando.

Y como dijo la Presidenta de una cooperadora en su mensaje “nunca dejen de involucrarse para lograr así el crecimiento y la satisfacción personal de ‘hacer’, simplemente para ser feliz…”

Que el 2013 sea para todos un año de alegría, paz y prosperidad, que sea un año de grandes realizaciones personales y colectivas, es el deseo de los que hacemos Nueva Sierra.

Felices Fiestas!!!

Miriam Leo
Directora

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