Grafitis y destrozos en el predio de la tortuga

Del proyecto del parque temático y la aerosilla, hoy sólo quedan en el predio los rezagos, columnas, engranajes y grandes animales construidos en cemento y piedra para cubrir los servicios de lo que sería el parque. Una tortuga gigante donde funcionarían los sanitarios, un caracol para la boletería, un pato que sería el punto de partida de la aerosilla y un temerario cocodrilo para custodiar el lago.
Pero los dueños del lugar afirman que quieren continuar con el proyecto de su padre y que después de los hechos de vandalismo ocurridos el último fin de semana largo, lamentablemente ya no van a permitir el acceso al público, por lo menos hasta finalizar la temporada.

En el año 98, cuando éste periódico nacía, un médico porteño se mudó a Mar del Plata con su familia y compró unas hectáreas sobre el camino Bordeu donde proyectó construir un parque de esparcimiento donde funcionaría una aerosilla.
Además de los vaivenes y la crisis de ese momento, el sueño de Gustavo Espósito de construir un parque temático, sufrió el ataque ensañado de algunos vecinos de la zona, que como siempre, ridículamente y desinformados, salieron al cruce del proyecto con el argumento de que no querían que las aerosillas sobrevuelen sus casas.
Es probable que los que hoy lean esto no lo puedan creer, pero por esos años, cuando realmente eran muy pocos y estaban gerenteados por un puñado de instituciones corruptas que se oponían a todo con tal de no perder un poco del poder que ostentaban sobre el resto de los vecinos, las batallas libradas por los nuevos emprendedores recién llegados a la zona fueron muchas y muy duras.
Y como no había Facebook, hacían y repartían volantes escondiéndose en el anonimato desprestigiando y desacreditando tanto al proyecto como a sus hacedores.
El trayecto de la aerosilla siempre fue pensado dentro del predio privado, que se encuentra ubicado a unos dos kilómetros del barrio y que sólo sobrevolaba el parque, pero había que oponerse, como a tantas cosas nuevas y vecinos nuevos. Por suerte eran otras épocas.
Lo que hoy queda en el predio, son los rezagos de la aerosilla, columnas, engranajes y grandes animales construidos en cemento y piedra para cubrir los servicios de lo que sería el parque.
Una tortuga gigante donde funcionarían los sanitarios, un caracol donde funcionaría la boletería, un pato que sería el punto de partida de la aerosilla y un temerario cocodrilo para custodiar el lago.

QUEREMOS HOMENAJEAR A NUESTRO PADRE

El lugar, aunque no funcionaba, permanecía abierto y siempre fue visitado por caminantes y ciclistas, pero el último fin de semana largo un grupo de vándalos produjo destrozos y grafitis en las estructuras, lo que llevó a los propietarios del lugar a tomar la decisión de cerrar el acceso al público.
En diálogo con un portal marplatense, los hijos de Gustavo Espósito, hablaron al respecto del proyecto de sus padres para el lugar.
“Tenemos un parque hermoso, tenemos una idea que era de ellos, mis papás, de poner una aerosilla. También tenían el proyecto de construir cabañas acá”, comentó Valentina Espósito, hija de Gustavo.
“Nosotros queremos homenajear a nuestro padre, que lamentablemente se fue hace poco, nosotros queremos seguirlo, y está planeado como proyecto”, agregó su hermano Lincoln Espósito.

“Es inentendible el proceder de la gente realmente me llenó de angustia que uno de buena onda permita que la gente disfrute y más siendo un espacio abierto con el tema de la cuarentena. Y que lo devuelvan así”, dijo Valentina y confirmaron que después de los hechos ocurridos “Lamentablemente ya no vamos a permitir el acceso al público, por lo menos hasta finalizar la temporada”.

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