Editorial: Billetera mata galán

A mediados de junio en un Foro GEN de Políticas Públicas para la provincia de Buenos Aires, organizado por el espacio que lidera la Diputada Nacional Margarita Stolbizer en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata, dirigentes de JUNTOS de la provincia, protagonizaron una Mesa de Diálogo.

A cargo de la bienvenida estuvo el intendente Guillermo Montenegro, entre otros temas, nos vimos sorprendidos cuando haciendo hincapié y resaltando la importancia de la cercanía que tiene el estado municipal con los vecinos, reprochaba y reclamaba a los gobiernos provincial y nacional, la falta de comunicación y la necesidad de que estos consulten a los gobiernos municipales antes de tomar decisiones.

Entonces nos preguntamos de qué cercanía hablaba.

Y empezamos a tomar nota de que la imagen de Montenegro en Mar del Plata, lo pone en primer lugar en las encuestas.

Sin embargo, más allá de sus reuniones con vecinos, las sonrisas y tocaditas de hombro, Mar del Plata, y ni hablar del resto de General Pueyrredon, no están mejor, casi en ningún aspecto. La tendencia de Montenegro de ceder espacios públicos o la decisión de implementar el sistema de fotomultas por decreto, sin consentimiento del Concejo Deliberante y desechando la sugerencia de una licitación es hasta sospechable, más cuando no es una medida popular. Pretende que nación y provincia lo consulten, pero él no sigue ese camino.

No resolvió los problemas del basural, ni de la recolección y menos de la separación en origen. No resolvió los problemas del transporte. Olvidémonos de General Pueyrredon, Mar del Plata no está mejor que cuando llegó Montenegro, está peor. Al mejor estilo Macri piensa los negocios a la medida de sus amigos.

Pero el gasto de publicidad de 21 millones solamente de la jurisdicción del intendente municipal y solo en el mes de abril, justifican su popularidad y el paraguas mediático que lo protege. Sí, el departamento de Prensa y Difusión del intendente es de 90 millones y mientras para todo concepto la delegación tiene un presupuesto anual total de 113 millones, el intendente tiene para gastar 727 millones este año, por ejemplo, en desarrollo informático 175 millones y en gobierno digital 378 millones. Y se rasga las vestiduras porque les hace donar a sus funcionarios el 15% de sus sueldos.

Al parecer más allá de que con cada acto tiene menos apoyo político de propios y ajenos, el apoyo mediático, al menos en Mar del Plata, lo tiene ‘garantizado’.

Dicen que billetera mata galán.

Miriam Leo
miriamleo@sierradelospadres.com.ar

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