Editorial: Maestros

Intenté, como corresponde a cualquier editorialista, escribir en cuarta persona, tal vez porque la mayor enseñanza que me dejaron, y acá sí, nuestros jugadores, nuestro equipo, nuestros jóvenes maestros, fue que cuando dejamos de ser uno para pasar a ser nosotros, podemos lograr cualquier cosa.

La gran proeza que hicieron no fue ganar un mundial, fue estar unidos, superar cada dificultad, cada derrota como la de Arabia, Messi había dicho “el primer partido es muy importante”, pero no solamente no bajaron los brazos, redoblaron la apuesta y el segundo fue el más importante.

Lucharon cada round a brazo y pierna partidos.

Y después el tercero, y cuando uno aflojaba el otro duplicaba sus esfuerzos, eran todo el tiempo nosotros, abrazándose, alentándose, apoyándose, ayudándose, consolándose cuando fue necesario.

Y creyendo todo el tiempo en eso de que la única batalla que se pierde es la que se abandona, jamás dejaron de luchar por lo que, como equipo, como argentinos, fueron a buscar, la copa, la gloria, la alegría y pusieron las piernas, la mente y el corazón en ese objetivo.

Dejaron de ser Messi y diez más, para empezar a ser once con el diez, donde cada uno ocupó su rol de manera impecable, adentro y afuera de la cancha.

Fueron los mejores porque nunca subestimaron al adversario, porque no se enojaron cuando perdieron o con cada alargue a pesar del cansancio, la frustración o la bronca, porque no gozaron la derrota ajena, se regocijaron de su propia victoria.

Fueron los mejores porque no dejaron de compartir cada paso con su pueblo, agradeciendo la confianza y el aliento como si fueran la única energía que necesitaban para seguir adelante.

Uno de los primeros posteos de Leo Messi tras la final fue “Demostramos una vez más que los argentinos cuando luchamos juntos y unidos somos capaces de conseguir lo que nos propongamos.”

Y se estarán preguntando porque hablo de fútbol en una editorial de un Nueva Sierra, y es porque no estoy hablando de fútbol, hablo de ejemplos de lucha, de amistad, de unidad, de equipo, de objetivos. Estoy hablando de pueblo y de patria, de vecinos y de barrios.

Creen que ese grupo de pibes que hizo salir a más de seis millones de argentinos a festejar en las calles piensan todos igual, tienen la misma ideología, son partidarios de lo mismo, tienen los mismos gustos, estoy segura que no.

Se pusieron la misma camiseta, amaron al mismo país y se aferraron a un objetivo común, y lo lograron.

Gracias Campeones por la enseñanza, por el ejemplo, por mostrarnos el camino.

Felices fiestas y los mejores deseos para el 2023 con paz, amor y prosperidad a todos mis vecinos. ¡Y al gran pueblo argentino, salud!

Miriam Leo
miriamleo@sierradelospadres.com.ar

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